Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas
Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.

Capítulo 3: La locura de los exámenes

MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

22 DE MARZO, 2002

"Lo más gracioso es que parece haber una miríada de actitudes alrededor de mí en torno a este maldito examen".

Mi primera oportunidad para demostrarles de una vez por todas a los catedráticos del departamento lo inteligente que puedo llegar a ser, y que soy tan brillante como el resto de los alumnos de primer año, está a punto de llegar.

Déjenme explicarles...

En mi departamento hay exámenes acumulativos cada dos meses aproximadamente, cada uno de los cuales consta de seis preguntas correspondientes a tres áreas temáticas diferentes. Tenemos 2 horas para responder a cuatro de las seis preguntas. Si se suspenden cuatro o cinco exámenes seguidos se está fuera de juego, como si se tratase de Barry Bonds mandando un home-run al campo izquierdo.

Si se aprueban cuatro exámenes seguidos o cinco en total, se pasa a la siguiente etapa del doctorado. Llámenlo examen completo o acumulativo o selectivo, como gusten. Pero, personalmente, yo lo llamo molestia, una chaqueta de fuerza en mi vida y/o la raíz de todo mal (dependiendo de mi estado de ánimo).

Son tres las principales diferencias entre los exámenes de licenciatura y la psicosis por la que estoy pasando actualmente. En primer lugar, los profesores pueden preguntarte CUALQUIER COSA que hayan explicado (o más bien que no hayan explicado), con lo que el éxito depende de conocer la parte del león de todo el material y esperar que lo que sabes aparezca en el examen. En segundo lugar, la calificación de estos exámenes es un misterio. Una vez entregado el examen, éste no se vuelve a ver y sólo se recibe una notificación de aprobado o suspenso. Cuando yo estaba en la licenciatura, los exámenes no eran algo tan turbio. Por último, en la licenciatura existía la famosa curva para calificar con un corte bajo una determinada nota. En aquel entonces, tu futuro en el departamento no era algo tan incierto.

Pensaba que tenía un mes para preparar los exámenes, ¿y en qué se me fue? La mayor parte se me fue en el laboratorio, además de en ocasionales películas y acontecimientos sociales. El jugar con productos químicos ha puesto un tono ligeramente rosado a mis días grises, pero me siento superada y muy poco preparada para la locura que se avecina.

No soy la única persona que se siente así, y sé que pude haber invertido mi tiempo de otro modo. Decidí trabajar en el laboratorio sólo parte de mi tiempo, y espero que no sea para lo peor. Lo más gracioso es que parece haber una miríada de actitudes alrededor de mí en torno a este maldito examen:

Las reglas del juego: preparaos para vuestra condena (alias "esa molestia de los exámenes")

La mayoría de los exámenes del programa de doctorado son del todo diferentes (y claramente más estresantes que los de licenciatura). ¿Cómo prepararlos sin malgastar doce horas al día en la biblioteca?

* Hay que empezar pronto a planificarlos: es preciso ser un estudiante de doctorado concienzudo e invertir en una agenda y utilizarla. Ya sea un pequeño cuaderno, un artilugio electrónico de bolsillo o un programa informático: úselo. Permanecer dentro de los plazos hace la vida de uno más feliz.

* Se debe consultar a otros estudiantes del departamento: se pueden conseguir exámenes anteriores, boletines de ejercicios, exámenes acumulativos precedentes, clases personalizadas... (El deseo de comprender NO es nada vergonzoso. Una cierta apertura a buscar ayuda es fundamental para la supervivencia en el programa de doctorado: nadie puede hacerlo solo; no intenten, por tanto, reinventar la rueda).

* Es bueno formar un grupo de estudio: el aislamiento constante no ayuda mucho. Diferentes puntos de vista y explicaciones amplían la comprensión, y ser capaz de explicar algo a otros asegura saber de lo que se habla. También ayudará a pensar con perspectiva.

* Hay que reunirlo todo: es bueno agrupar y resumir todos los materiales de estudio en un cuaderno de notas (apuntes, textos de referencia útiles, técnicas de trabajo, problemas o preguntas relevantes cara el examen).

* Conceptos: hay que comprender cómo funcionan las cosas, conectar las ideas y argumentos de los temas para ver cómo encajan todas las piezas del puzzle. No sólo hay que hacer problemas. Hay que descansar: cuando los ojos amenazan con arder y se dan cabezadas sobre los apuntes, no se debe recurrir simplemente a la cafeína. Es preferible dar un paseo, llamar a un amigo, leer un libro (divertido) o hacer ejercicio. Se debe hacer algo para volver a conectar con el mundo que aún existe ahí fuera, haya examen o no.

* Dormir: el sueño es nuestro mejor amigo. Cuanto más descansado se esté, más fácil resulta expresarse con coherencia y, por tanto, con más eficiencia se administrará ese tiempo precioso.

* No es el fin del mundo si al principio no hay resultados positivos. Eso de ninguna manera significa que alguien no se encuentra en el lugar debido. No hay que permitir a ningún profesor o a otros alumnos esa cierta intimidación que lleva a abandonar los propios sueños si algo no sale bien a la primera. Las personas con éxito no lo tienen siempre de su parte, pero siguen intentándolo hasta que funciona.

* Cuando se ha superado el obstáculo o el objetivo planteado, es conveniente regalarse (a uno mismo) algo a modo de recompensa: un pequeño viaje, ese artículo cuya compra ha estado postergando (pero sin pasarse; después de todo, somos doctorandos sin un duro), una obra de teatro, un masaje. Algo más productivo que beber, por favor.

  • Tipo A (calmados, tranquilos, con dominio de sí mismos, fastidiados y/ o inconscientes): ¿estudiar? ¿para qué? O bien no les importa, o que "no es TAN difícil", o que "la investigación es mucho más importante"; o tienen gran confianza en que aprobarán.

  • Tipo B (los quemados, frustrados, atacados y claramente ansiosos): ¡ESTUDIAR! ¡No puedo hacer otra cosa! O bien su profesor les hizo así y no les fue bien en clase, con lo que les falta confianza para hacer un buen examen; o bien no saben nada (y en consecuencia son nada); y mi favorito, ¿no podríamos dejar esto y pasar YA a otra cosa?Entonces, ¿dónde estoy yo en ese muestrario de actitudes y posturas? Creo que en un punto intermedio entre los tipos A y B. Mi nuevo "asesor" (le conocerán más adelante) tiene una mentalidad estilo "¿a quién le importa?" y dice, "la investigación es lo más importante, no te preocupes por estudiar para el primer examen y ve al laboratorio". Yo, por otra parte, entiendo que cuanto antes me libre de este embrollo, antes saldré afuera (el mundo de los ya doctorados) y tendré más tiempo para desarrollar una "vida".

  • Así, para prepararme mejor ante esta locura, consideré como estudiaba para los exámenes en el pasado (lo que funcionaba y lo que no) y hablé con los estudiantes veteranos del doctorado. Y me salieron las pistas que han podido leer en "Las reglas del juego" de este mes.

  • Es muy fácil proporcionar tales pistas, pero la verdadera pregunta es: ¿cuán bien estoy siguiendo mis propios consejos? Bueno, en realidad lo estoy haciendo bastante bien, aunque me gustaría tener más tiempo. He acabado con bastantes jornadas de más de 14 horas y la ropa sucia empieza a pedir auxilio gritando mi nombre (una buena razón para invertir en pares extra de calcetines y otros paños menores). La televisión por cable, como la TV en general, es simplemente mala, con lo que he rescindido el contrato de cable. El mejor consejo que tengo para ustedes es que abandonen la televisión o que cancelen la suscripción del cable: por favor, lectores, ¡no hay nada bueno en ella de todas maneras! Ahora sólo me queda evitar las visitas al vídeo-club...

    Duermo al menos 6 horas por noche, para no estar demasiado irritable. He podido reunir 5 años de exámenes (algunos han conseguido 10) y he hablado con mucha gente que los hizo bien (y con unos pocos a los que no les fue así). He estudiado en compañía (sin distraerme demasiado) y sé cuándo hacerlo por mi cuanta. Mi "Cuaderno de resultados (liberación)" está muy adelantado y se acerca al final. He empleado mucho tiempo leyendo y reuniendo los conceptos y conectando las ideas que me han enseñado (y algunas que no). A continuación, he hecho los problemas de exámenes recientes. Llamaré a los amigos para tomarme un descanso, pero es difícil no quejarse del examen (estoy aprendiendo a evitarlo). Cuando todo acabe, adivinen quién se va a esquiar (¡si todavía queda nieve!). ¡Deséenme suerte!

  • Pueden ponerse en contacto con la autora escribiéndole a: Micella_Phoenix_deWhyse@hotmail.com.

 

 

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa