|
¿Qué
hago? Ahora sé lo que podría
querer hacer con mi vida, pero estoy bloqueada
en el proyecto en el que estoy trabajando
actualmente. Muchos de nosotros nos instalamos,
inmóviles, en lugares que nunca
habríamos anticipado debido a:
a) falta de financiación, b) falta
de estudiantes dispuestos a hacer despegar
el proyecto, c) el número de horas
invertidas (¿Cuánto tiempo
me llevará llegar al mismo punto
en otro proyecto?). Déjenme explorar
estas tres razones y su relación
con mi propia situación...
La falta de financiación
no es algo que me preocupe. ¿Recuerdan
todos los programas de becas que solicité
(y que describí en el Capítulo
11 de esta serie)? Luché con
éxito por una inyección
de dólares para mi trabajo investigador
y hoy por hoy puedo descansar tranquila,
sabiendo que la financiación que
me he ganado me acompañará
a lo largo de toda mi vida pre-doctoral.
He aquí el origen último
de algunos de mis actuales problemas:
inscribí mi tesis bajo la dirección
de un profesor no titular que (aunque
dudo que lo reconociese) no tiene ningún
interés en que explore mis propios
intereses salvo que tales exploraciones
terminen beneficiándole de forma
directa y clara. Así que, cuando
estoy produciendo como una buena y aplicada
doctoranda, ¿por qué diablos
me iba a animar a que comenzase a investigar
algo diferente, incluso cuando me estoy
pagando mi salario con fondos externos
que no están de ningún modo
relacionados ni con el proyecto en el
que estoy trabajando ni con el tutor con
el que estoy?
Seamos realistas,
amigos: tengo una comprensión muy
profunda de la naturaleza de mi relación
con mi tutor. El trabajo al que me estoy
dedicando ahora mismo tendrá un
impacto directo sobre su evaluación,
con vistas a su titularidad, y a mi departamento
no le cuesta nada cortar cabezas, incluso
entre aquellos aspirantes a la permanencia
que ocupan los puestos más altas
del escalafón... y mi tutor no
tiene intención alguna de ser una
de las personas escaldadas.
Esto no quiere decir
que en conjunto me desaconseje la exploración
de mis propios intereses; es sólo
que se supone que he de hacerla en mi
tiempo libre, pero trabajando sesenta
horas a la semana, éste es casi
inexistente. He dejado de cocinar porque
me come demasiado tiempo. De las ocho
horas de sueño no puedo prescindir
si quiero sobrevivir. Si dedicase un minuto
más a leer y a pensar y a desarrollar
ideas para un nuevo proyecto, es muy probable
que el pequeño, amargo animal que
tengo escondido en algún lugar
de mi mente se despierte y me ataque sin
piedad. Hace poco tiempo que logro mantenerlo
bajo control así que no quiero
que se enfurezca de nuevo.
Ustedes me preguntarán:
¿y por qué no hablo del
tema con Jeff (mi tutor)? Lo hice en alguna
ocasión, sutilmente. "Cuando
consigamos encauzar un poco más
este proyecto, me gustaría considerar
la posibilidad de comenzar a investigar
otra serie de cosas. ¿Qué
le parece?". De acuerdo, lo reconozco...
no fui tan sutil. Aún puedo leer
ahora su mente diciendo: "¡Oh,
no! ¡Ya no quiere trabajar más
en esto! ¿Cómo puedo conseguir
que siga en este proyecto, hasta que encuentre
a alguien que la reemplace?". Jeff
trató de quitarle valor a mi pregunta:
"Ya verás como dentro de nada
este proyecto será emocionante".
Y por dentro pensé: "Si no
estoy emocionada ahora, después
de llevar un año en esto, ¿cuándo
se supone que me levantaré y gritaré
eso de: "¡Llevo toda mi vida
esperando este momento!"?".
Pasando al apartado
b), la falta de estudiantes capaces de
hacer despegar el proyecto y de pasárselo
después a otros. Para aquellos
de nosotros que trabajamos en grupos pequeños,
especialmente los supervisados por un
profesor nuevo, nos resulta harto difícil
deshacernos de algo ya que generalmente
no hay nadie a quien pasárselo.
A los tutores les gusta la continuidad,
especialmente si aspiran a la titularidad.
¿Por qué ceder en su dominio
de un área determinada que parece
prometedora simplemente porque un estudiante
a su cargo quiere empezar a trabajar en
un campo diferente? Y si el estudiante
ya ha avanzado tanto en el proyecto como
para haber incluso publicado algo al respecto,
la idea de que abandone el mismo es, estoy
segura, todavía más dolorosa.
A todo esto, ahora
que sale el tema... el trabajo que mencioné
en el Capítulo 18 fue aceptado,
tras las correspondientes revisiones.
(¡Sí!). Así que, salvo
que haya por ahí otro estudiante
esperando ansiosamente por ocupar mi lugar,
dudo mucho que pueda escaparme a corto
plazo. Una conversación ilustrativa
en este sentido: el comentario de Jeff
en nuestra segunda discusión acerca
de posibles vías de investigación
futura, en nuestra reunión semanal.
Dijo: "Tendremos que ver qué
es lo que quieren hacer los estudiantes
de primer año, cuando lleguen;
después veremos". Un momento,
¿qué se supone?, ¿que
yo quedo para el postre? ¡Qué
importa lo que quieran los de primero!,
¡póngalos a trabajar! ¿Simplemente
porque nunca hayan investigado se supone
que debemos tener en cuenta sus deseos
antes que los míos? De acuerdo,
lo siento, no pude evitar desahogarme...
Parece que una de
las formas de salirse de un proyecto es
constatar que dicho trabajo no está
yendo a ninguna parte. Si lo ha intentado
una y otra vez, y puesto todo por su parte
y aún así parece que no
consigue ningún resultado - esto
es: si logra demostrar que tanto el proyecto
como usted son un fracaso - entonces tendrá
más posibilidades de pasar a otra
cosa, en lugar de languidecer en la misma
tarea. Yo fui muy terca desde el comienzo
y creía que mi proyecto podría
funcionar. Así que seguí
tirando para delante como podía,
a pesar de la explícita frustración
de Jeff, y digamos que conseguí
algunos resultados. Pero lo que lo reconozco:
fue mi culpa; debería haberme rendido
antes. Moraleja: si, como doctorando,
desea mantener algún tipo de control
sobre su vida profesional, ayuda ser o
un principiante o un fracaso. Pasemos
al apartado c).
Si ya ha invertido
tanto tiempo en este proyecto, ¿cuánto
tiempo necesitará para llegar a
este mismo punto en otro? Llevo en torno
a un año en este proyecto, y sólo
ahora comenzamos a cosechar algunos resultados
interesantes, después de un primer
periodo con ciertas dificultades técnicas.
Mi idea es estar fuera de aquí
dentro de tres inviernos y el empezar
algo ahora desde cero o cambiarme de tutor
requeriría su tiempo. Además,
ninguno de los otros tutores de este departamento
está trabajando en el área
que me interesa actualmente.
Por otra parte, ahora
soy una doctorando más aclimatada.
No estoy nunca ni tan apurada ni tan nerviosa,
y a veces hasta siento que sé de
qué estoy hablando o qué
estoy haciendo. Así que quizás
tampoco debería llevarme tanto
tiempo arrancar en otro proyecto.
Quizás lo
que debería hacer es terminar este
proyecto que tengo entre manos y cambiarme
a otro cuando comience mi postdoctorado.
Un postdoctorado en una nueva área
- la que acabo de descubrir que me apasiona
- me abriría las puertas a ese
nuevo campo y luego tendría en
mi haber dos tipos de habilidades: las
que aprendí mientras me doctoraba
y las adquiridas a lo largo de mi periodo
postdoctoral. Así que, ahora, lo
único que tengo que hacer es sacar
tiempo para explorar la bibliografía
de los campos que me interesan, hacer
los contactos pertinentes en las reuniones
y congresos a los que asista y comenzar
a esbozar las próximas fases de
mi vida. Sí, lo sé, todavía
soy una doctoranda de segundo año,
pero nunca es demasiado pronto para arar
el campo y comenzar a echar semilla.
Entonces, dicho todo
esto, ¿creen que estoy en el camino
correcto? ¿Debería enfrentarme
de algún otro modo a mi actual
situación con Jeff? Agradecería
muchísimo los consejos de cualquiera
que se haya tenido que enfrentar a una
situación semejante a la mía.
Si me envían un correo electrónico
a micella_phoenix_dewhyse@hotmail.com,
los compartiré en mi próxima
columna.
|