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Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 17: Micella vuelve al ataque

MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

28 DE JUNIO, 2003


 

He regresadoooooooo... No es que me hubiese ido, formalmente, pero he vuelto de las vacaciones, descansada, con las pilas recargadas y nueva munición, lista para volver a enfrentarme a mi pequeño mundo doctoral. Espero que todos ustedes, queridos lectores, hayan comenzado a disfrutar del verano al menos unos cuantos momentos concretos a lo largo del día, relajándose, tomando el sol y permitiéndose uno o dos paréntesis improductivos para vivir la vida.

Después de dos semanas alejada de este lugar maldito, me llegó a emocionar la idea de regresar. Paradójico, no me digan... La cosa es que justo antes de irme el trabajo en el laboratorio empezó a irme relativamente bien, y justo al regresar, sorprendentemente, he comenzado una racha de buenos resultados. Estos últimos días, he vivido muchos momentos de esos que te hacen pensar en lo maravilloso que puede llegar a ser el doctorado, y he llegado hasta a soñar con datos y experimentos. En fin... soy patética, no tengo remedio.

El cambio con respecto al delirio y al drama insano que caracterizó mi primer año y medio de doctorado ha sido más que bienvenido. Es agradable llegar al trabajo por la mañana y sentirse preparada para afrontar la jornada diaria, y no a la completa merced de las órdenes de Jeff, capaces de distraerme de mis propios cometidos previstos para el día. Últimamente, además de mi trabajo, he tenido que dedicarle bastantes horas a un sinfín de tonterías burocráticas, pero de momento todavía no han conseguido desestabilizarme. Puede que sea la paz que uno consigue al hacerse un año mayor y al irse de vacaciones. O puede que esto sea lo que pasa cuando se consiguen resultados adecuados. ¿Quién sabe?

En cualquier caso, pasemos revista ahora a hechos concretos de la vida actual de una Micella mucha más tranquila y feliz. Recientemente preparé y asistí a mi primer congreso como doctoranda (especifico "como doctoranda" porque ya asistí a congresos cuando estaba en el instituto de Secundaria y a lo largo de mi etapa universitaria), pero ahora estoy en un nuevo campo de juego. La preparación para el evento incluyó crear mi primer póster sobre mi proyecto actual, conteniéndome para no chillar de rabia mientras Jeff hacía más y más modificaciones... en fin, supongo que sabrán a qué me refiero.

Como el congreso iba a tener lugar muy cerca de mi universidad, en la mente de Jeff no era necesario que terminase el póster hasta después del comienzo del congreso - para más inri, ¡hasta el día anterior a la sesión de posters! Esto supuso que las dos semanas previas a la conferencia aún estuviésemos recopilando nuevos datos y repitiendo experimentos. Y por supuesto, todos sabemos lo que pasa cuando se trata de recopilar datos que van a ser mostrados a un público de científicos:

a) Necesita aprender una técnica nueva, o dos, o tres.
b) El instrumento que necesita para aprender esta nueva técnica se estropea.
c) La única persona que puede ayudarle con este instrumento estará de vacaciones durante las próximas tres semanas.
d) Invierte una increíble cantidad de horas (días de treinta y seis horas) recopilando datos y tratando de aprender a utilizar los utensilios de trabajo.
e) Las muestras se rompen, se vuelven impuras, desaparecen como por arte de magia o se transforman por la noche en algo realmente incorrecto.
f) El ordenador se traga sus datos y / o deja de funcionar.
g) Los resultados a los que llega no son repetibles.
h) Dedica horas y horas a diseñar unos gráficos preciosos y a la hora de imprimirlos, no se formatean correctamente y se estropean.
i) La impresora se vuelve loca al imprimir su póster.

O (mis favorito):

j) Su tutor decide cambiar el tema de su presentación en el último minuto, y le deja sola barriendo los trozos del trabajo que ha estado realizando hasta la fecha.

Afortunadamente, en esta ocasión sólo tuve que sufrir los apartados b) y e), además de el continuo ciclo de revisiones. De todas formas, ¿debería estar contenta de que a mi tutor le preocupe la impresión que causemos en las presentaciones de posters, no? Es genial darse cuenta de que el trabajo al que te estás consagrando tendrá un impacto directo en las posibilidades de que tu tutor alcance su ansiada titularidad...

Después de horas y más horas de preparación, redacción, reformateo y recopilación de datos, terminamos el póster y debo admitir que era una verdadera obra de arte en un gran pliego de papel que detallaba toda mi vida científica del último año. Es triste que toda una vida pueda resumirse en un espacio tan pequeño... Y resulta todavía más gracioso pensar que un tercio de ello se consiguió a lo largo del último mes.

Debo admitir que la sesión de posters nos salió bien. No tuve ningún detractor, nadie que me dijese que todo lo que había hecho estaba mal. Al contrario, la gente me apoyó mucho y le sorprendió el tipo de trabajo que estábamos realizando. ¡Los efectos de este pequeño inflamiento del ego deberían durarme lo que queda del verano! Fue un placer poder compartir los frutos de mi labor con científicos que trabajan en la vanguardia de sus respectivos campos y sentí que sabía de lo que hablaba. También me encantó poder hablar con otros doctorandos que estaban realizando trabajos en mi misma línea y que me contasen sobre los obstáculos con los que se habían topado.

En conjunto, el congreso fue un verdadero éxito. Las conferencias fueron muy interesantes y me dieron ideas para mi investigación futura. También pude ampliar, y mucho, mi lista de contactos, no sólo en las conferencias como tal sino en los diferentes eventos sociales. ¡Algunos de los científicos mayores son tan atractivos!! (De acuerdo, me callo... Estoy perdiendo la compostura).

Bueno, amigos, esto es todo por hoy. Les dejo con algunos comentarios sobre congresos y su preparación. ¡Feliz verano! (Si es que, por fin, deja de llover...).

Las reglas de juego --- Las presentaciones orales y cómo hacer contactos

Todos lo sabemos: uno va progresando en el mundo científico mediante los contactos y la difusión del propio trabajo. Como ya he dicho en otras ocasiones, los avances científicos no tienen lugar en el vacío y las oportunidades de compartir ideas y colaborar en proyectos ayudan a mejorar el entorno de la ciencia.

Posters. Si tiene la oportunidad de presentar un póster, ¡hágalo! Trabaje codo a codo con su tutor para crear uno que, concisamente, refleje lo siguiente: ¿Por qué están llevando a cabo este trabajo? ¿Cuál es su último objetivo? ¿Qué precedentes tiene? Si no los hubiera, ¿por qué consideran que el proyecto funcionará? ¿Qué han hecho hasta la fecha? ¿Qué resultados son alentadores? ¿En qué se centrarán cuando regresen a la mazmorra? Dentro del póster, tendría que ser capaz de contar una historia que de respuestas a todas estas preguntas.

La presentación del póster. A la hora de presentar el póster, algunas personas optan por ponerse delante de él y leerlo y otros solicitan "una breve síntesis en dos minutos". Cuando alguien se acerque a su póster, preséntese, pídale su nombre y pregúntele si desea leerlo o un resumen. La mayoría de la gente con la que hablé prefería que le sintetizaras el tema. A la hora de hablar, una vez más, asegúrese de que cuenta la historia como Dios manda: lo que está haciendo, su motivación, sus precedentes, logros conseguidos... Algunos puede que le interrumpan para pedirle más información acerca de algo determinado. Hágalo y con interés: nunca sabe cómo le puede ayudar en el futuro esta persona en cuestión.

Tarjetas de presentación. Téngalas consigo en todo momento, y pídale siempre tarjetas a las personas que se paren a leer su póster. Dentro de los congresos, el hacer nuevos contactos resulta esencial. Aparte, antes o después tendrá que hacer investigación posdoctoral y la comunidad científica es pequeña.
Páseselo bien. Nadie querrá hablar con usted si transmite la imagen de que odia su trabajo. Sonría (no duele), hágase oír y hable con su interlocutor, no con el póster. Nadie sabe más acerca de su trabajo que usted, así que muestre su confianza en sí mismo.

Sociabilízase. Haga un esfuerzo en este sentido. Trate de no ser anti-social. ¡Acuda a la sesión degustación de vinos! Puede que haga un nuevo amigo (y que de paso obtenga un par de anécdotas que pueda usar algún día como chantaje....). Deguste, de todas formas, con moderación: no queremos que se aireen

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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