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Después
de dos semanas alejada de este lugar maldito,
me llegó a emocionar la idea de
regresar. Paradójico, no me digan...
La cosa es que justo antes de irme el
trabajo en el laboratorio empezó
a irme relativamente bien, y justo al
regresar, sorprendentemente, he comenzado
una racha de buenos resultados. Estos
últimos días, he vivido
muchos momentos de esos que te hacen pensar
en lo maravilloso que puede llegar a ser
el doctorado, y he llegado hasta a soñar
con datos y experimentos. En fin... soy
patética, no tengo remedio.
El cambio con respecto
al delirio y al drama insano que caracterizó
mi primer año y medio de doctorado
ha sido más que bienvenido. Es
agradable llegar al trabajo por la mañana
y sentirse preparada para afrontar la
jornada diaria, y no a la completa merced
de las órdenes de Jeff, capaces
de distraerme de mis propios cometidos
previstos para el día. Últimamente,
además de mi trabajo, he tenido
que dedicarle bastantes horas a un sinfín
de tonterías burocráticas,
pero de momento todavía no han
conseguido desestabilizarme. Puede que
sea la paz que uno consigue al hacerse
un año mayor y al irse de vacaciones.
O puede que esto sea lo que pasa cuando
se consiguen resultados adecuados. ¿Quién
sabe?
En cualquier caso,
pasemos revista ahora a hechos concretos
de la vida actual de una Micella mucha
más tranquila y feliz. Recientemente
preparé y asistí a mi primer
congreso como doctoranda (especifico "como
doctoranda" porque ya asistí
a congresos cuando estaba en el instituto
de Secundaria y a lo largo de mi etapa
universitaria), pero ahora estoy en un
nuevo campo de juego. La preparación
para el evento incluyó crear mi
primer póster sobre mi proyecto
actual, conteniéndome para no chillar
de rabia mientras Jeff hacía más
y más modificaciones... en fin,
supongo que sabrán a qué
me refiero.
Como el congreso
iba a tener lugar muy cerca de mi universidad,
en la mente de Jeff no era necesario que
terminase el póster hasta después
del comienzo del congreso - para más
inri, ¡hasta el día anterior
a la sesión de posters! Esto supuso
que las dos semanas previas a la conferencia
aún estuviésemos recopilando
nuevos datos y repitiendo experimentos.
Y por supuesto, todos sabemos lo que pasa
cuando se trata de recopilar datos que
van a ser mostrados a un público
de científicos:
a) Necesita aprender
una técnica nueva, o dos, o tres.
b) El instrumento que necesita para aprender
esta nueva técnica se estropea.
c) La única persona que puede ayudarle
con este instrumento estará de
vacaciones durante las próximas
tres semanas.
d) Invierte una increíble cantidad
de horas (días de treinta y seis
horas) recopilando datos y tratando de
aprender a utilizar los utensilios de
trabajo.
e) Las muestras se rompen, se vuelven
impuras, desaparecen como por arte de
magia o se transforman por la noche en
algo realmente incorrecto.
f) El ordenador se traga sus datos y /
o deja de funcionar.
g) Los resultados a los que llega no son
repetibles.
h) Dedica horas y horas a diseñar
unos gráficos preciosos y a la
hora de imprimirlos, no se formatean correctamente
y se estropean.
i) La impresora se vuelve loca al imprimir
su póster.
O (mis favorito):
j) Su tutor decide
cambiar el tema de su presentación
en el último minuto, y le deja
sola barriendo los trozos del trabajo
que ha estado realizando hasta la fecha.
Afortunadamente,
en esta ocasión sólo tuve
que sufrir los apartados b) y e), además
de el continuo ciclo de revisiones. De
todas formas, ¿debería estar
contenta de que a mi tutor le preocupe
la impresión que causemos en las
presentaciones de posters, no? Es genial
darse cuenta de que el trabajo al que
te estás consagrando tendrá
un impacto directo en las posibilidades
de que tu tutor alcance su ansiada titularidad...
Después de
horas y más horas de preparación,
redacción, reformateo y recopilación
de datos, terminamos el póster
y debo admitir que era una verdadera obra
de arte en un gran pliego de papel que
detallaba toda mi vida científica
del último año. Es triste
que toda una vida pueda resumirse en un
espacio tan pequeño... Y resulta
todavía más gracioso pensar
que un tercio de ello se consiguió
a lo largo del último mes.
Debo admitir que
la sesión de posters nos salió
bien. No tuve ningún detractor,
nadie que me dijese que todo lo que había
hecho estaba mal. Al contrario, la gente
me apoyó mucho y le sorprendió
el tipo de trabajo que estábamos
realizando. ¡Los efectos de este
pequeño inflamiento del ego deberían
durarme lo que queda del verano! Fue un
placer poder compartir los frutos de mi
labor con científicos que trabajan
en la vanguardia de sus respectivos campos
y sentí que sabía de lo
que hablaba. También me encantó
poder hablar con otros doctorandos que
estaban realizando trabajos en mi misma
línea y que me contasen sobre los
obstáculos con los que se habían
topado.
En conjunto, el congreso
fue un verdadero éxito. Las conferencias
fueron muy interesantes y me dieron ideas
para mi investigación futura. También
pude ampliar, y mucho, mi lista de contactos,
no sólo en las conferencias como
tal sino en los diferentes eventos sociales.
¡Algunos de los científicos
mayores son tan atractivos!! (De acuerdo,
me callo... Estoy perdiendo la compostura).
Bueno, amigos, esto
es todo por hoy. Les dejo con algunos
comentarios sobre congresos y su preparación.
¡Feliz verano! (Si es que, por fin,
deja de llover...).
Las reglas
de juego --- Las presentaciones
orales y cómo hacer contactos
Todos lo
sabemos: uno va progresando en
el mundo científico mediante
los contactos y la difusión
del propio trabajo. Como ya he
dicho en otras ocasiones, los
avances científicos no
tienen lugar en el vacío
y las oportunidades de compartir
ideas y colaborar en proyectos
ayudan a mejorar el entorno de
la ciencia.
Posters. Si tiene la oportunidad
de presentar un póster,
¡hágalo! Trabaje
codo a codo con su tutor para
crear uno que, concisamente, refleje
lo siguiente: ¿Por qué
están llevando a cabo este
trabajo? ¿Cuál es
su último objetivo? ¿Qué
precedentes tiene? Si no los hubiera,
¿por qué consideran
que el proyecto funcionará?
¿Qué han hecho hasta
la fecha? ¿Qué resultados
son alentadores? ¿En qué
se centrarán cuando regresen
a la mazmorra? Dentro del póster,
tendría que ser capaz de
contar una historia que de respuestas
a todas estas preguntas.
La presentación del
póster. A la hora de
presentar el póster, algunas
personas optan por ponerse delante
de él y leerlo y otros
solicitan "una breve síntesis
en dos minutos". Cuando alguien
se acerque a su póster,
preséntese, pídale
su nombre y pregúntele
si desea leerlo o un resumen.
La mayoría de la gente
con la que hablé prefería
que le sintetizaras el tema. A
la hora de hablar, una vez más,
asegúrese de que cuenta
la historia como Dios manda: lo
que está haciendo, su motivación,
sus precedentes, logros conseguidos...
Algunos puede que le interrumpan
para pedirle más información
acerca de algo determinado. Hágalo
y con interés: nunca sabe
cómo le puede ayudar en
el futuro esta persona en cuestión.
Tarjetas de presentación.
Téngalas consigo en todo
momento, y pídale siempre
tarjetas a las personas que se
paren a leer su póster.
Dentro de los congresos, el hacer
nuevos contactos resulta esencial.
Aparte, antes o después
tendrá que hacer investigación
posdoctoral y la comunidad científica
es pequeña.
Páseselo bien. Nadie querrá
hablar con usted si transmite
la imagen de que odia su trabajo.
Sonría (no duele), hágase
oír y hable con su interlocutor,
no con el póster. Nadie
sabe más acerca de su trabajo
que usted, así que muestre
su confianza en sí mismo.
Sociabilízase. Haga
un esfuerzo en este sentido. Trate
de no ser anti-social. ¡Acuda
a la sesión degustación
de vinos! Puede que haga un nuevo
amigo (y que de paso obtenga un
par de anécdotas que pueda
usar algún día como
chantaje....). Deguste, de todas
formas, con moderación:
no queremos que se aireen
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