Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

 

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 16: Tiempo para la reflexión

MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

28 DE MAYO, 2003


 

Queridos amigos... como quien no quiere la cosa, ya ha pasado VOLANDO otro mes. Una parte de mí desearía que todos transcurriesen así de rápido, pero a la vez estaría bien haber tenido más resultados que mostrar antes de fin de mayo. Conforme se acerca el verano, espero, como Jeff, que este proyecto despegue de verdad y que comience a dar frutos reproducibles (o sea: datos). A diferencia del mes pasado, podemos decir que las cosas en el laboratorio han milagrosamente funcionado, y mientras me preparo para irme de vacaciones, me da la sensación de que Jeff está, en conjunto, menos estresado. Incluso sonríe más. ¡Es increíble la diferencia que pueden llegar a hacer unos cuantos datos!

No puedo decir que mi tutor / asesor doctoral sea a la vez mi mentor, pero sí que tengo la suerte de tener mentores, en el más estricto sentido de la palabra, a mi alrededor con los que hablar siempre que lo necesito. Un miércoles por la mañana tuve la oportunidad de tomar un café con un antiguo jefe del departamento de matemáticas que siempre ha tenido la cortesía de interesarse en mis progresos con el doctorado. El Dr. Dom lleva ya muchos años en la universidad y fue el primer jefe de departamento de las áreas de ciencias e ingeniería perteneciente a una "comunidad minoritaria". Ha visto entrar y salir de la universidad a muchos estudiantes y profesores, así que confío en su juicio y experiencia en todo lo que concierne a la propia supervivencia en la etapa doctoral.

Taza en mano, le hablé al Dr. Dom acerca de las dificultades que estaba teniendo con Jeff. Por si acaso se perdieron el pasado capítulo de esta serie, se trata del viejo síndrome del "profesor joven no titular desesperado por encontrar financiación para su proyecto (en el que usted, precisamente, está colaborando)". Le conté (al Dr. Dom y también a ustedes, en el último artículo) lo frustrada que me sentía no habiendo podido todavía producir resultados que indicasen que el proyecto va en buen camino. El Dr. Dom me preguntó qué es lo que Jeff estaba haciendo en calidad de tutor y le dije que se acercaba a menudo para preguntarme qué tal me iban las cosas, pero que a veces lo único que yo quería era que me dejasen sola para tratar de solucionar los problemas y, a la vez, la puerta abierta para poder pedir ayuda en caso de desesperación, en lugar de sentirme continuamente acosada. Esto es lo contrario del apoyo y el ánimo... A veces diría incluso que estoy en plena inquisición española...

El Dr. Tom me dijo que lo que estaba experimentando era relativamente normal y que, a pesar de todo, por lo menos tenía un tutor interesado en lo que estaba haciendo, y que no me había abandonado a mi suerte en un mar absurdo durante todo un año.

Hablando con algunos de mis compañeros doctorandos, sé lo fácil que es que esto llegue a pasar. Por ejemplo, Amy, que ya va en su tercer año, llevaba un tiempo trabajando en un problema, pero se le adelantaron los investigadores de otra universidad. Estos últimos seis meses ha estado dedicándose a otro proyecto pero apenas ha avanzado. Su tutor es uno de esos que opta por "no implicarse" y puedo percibir la frustración y el desamparo de Amy en este sentido. Siente que habría podido progresar mucho más si el tutor le hubiese ofrecido más ayuda en las primeras etapas, en lugar de dejarla sola, atascada en la primera de cambio.

Hay, parece, un delicado equilibrio, que ha de buscarse siempre, entre tutor, estudiante y proyecto. El tutor debe descubrir dónde y cuándo intervenir en un proyecto y echar un cabo al alumno, sin ser demasiado intrusivo y exigente ni, por otra parte, demasiado distante. El estudiante debe aprender a pedir ayuda al tutor cuando las cosas no están yendo por el buen camino. Cada persona debe aprender a respetar la ética del trabajo y el reparto del tiempo del otro. Lo sé... Soy doctoranda y, por lo tanto, he de trabajar muchas horas, de día y de noche. Pero si eso es lo que estoy haciendo, por favor, que nadie diga que no estoy trabajando lo suficiente si, por lo que sea, el proyecto no avanza. La investigación sigue un ciclo, casi periódico, de vacas flacas y vacas gordas, así que no olvidemos este hecho y pensemos que por que un periodo sea bueno, uno tenga que sobre-explotarlo. Además, las cosas pueden pasar de buena racha a mala en cuestión de minutos, y tanto puede ser como no ser la culpa del estudiante. Así es la vida.

Dentro de unos meses, estaré escogiendo un comité e investigando a fondo mi propuesta, otro de los vagos requisitos del programa de becas que estoy solicitando: "Escriba una propuesta que pueda presentar para obtener financiación". Genial... Laura acaba de terminar de redactar la suya y hablaré con ella sobre el tema tan pronto reciba comentarios y sugerencias por parte de los miembros de su comité. ¡Ay, Señor! Ahí está el elemento místico de la vida del estudiante de doctorado: si a los del comité les gusta, porque es consistente y cumple ciertos requisitos desconocidos, Laura defenderá la propuesta; si no, la tendrá que redactar de nuevo y volverla a presentar. Divertido, no me digan...

Ahora que estoy de vacaciones y mucho más relajada que hace unos días, puede decir que en esta última temporada no todo ha sido de color negro. El Dr. Dom dijo que en el doctorado uno no siempre se lo pasa bien sino que hay que estar siempre preparado para sobrellevar lo que sea, para aguantar... bueno, pues eso es lo que sigo haciendo, a pesar de que no me guste particularmente ni dónde estoy ni lo que hago, al menos cuando no estoy trabajando. Si volviese atrás, es probable que hubiese hecho algunas cosas de otra manera. Quizás hubiese escogido otro programa u otra universidad, ¿pero quién sabe si las cosas me hubiese ido mejor o peor de esta forma?

A aquellos de ustedes que conozcan a estudiantes que vayan a comenzar el doctorado el próximo otoño, díganles la verdad: que no es todo un camino de rosas. Empezando por los tutores, pasando por la financiación, las clases... son muchas las cosas que pueden ir mal, y que de hecho lo harán. Como regalo pre-doctorado, condúzcales a esta página web, porque cuanto más informados estén, mejor les irá a largo plazo. Y ¡feliz doctoramiento a todos los que os graduais este mes o el próximo!... Esto es todo por hoy...; os dejo para irme un rato a tostarme bajo el sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa