Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 15: Se instala la ansiedad

MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

28 DE MARZO, 2003

 

Como les dije el mes pasado, llevo una temporada batiendo el yunque, trabajando como una auténtica bestia. No es que me importe el trabajo duro; es sólo que los progresos realizados no han sido los esperados, teniendo en cuenta el número de horas invertidas.

El ritmo de trabajo ha sido dolorosamente lento, especialmente porque no estoy ni la mitad de interesada en el proyecto que cuando empecé a trabajar en él hace más de nueve meses. Esto puede deberse a los pocos frutos cosechados. También puede ser porque mi supervisor, Jeff, no para de modificar el proyecto y de marearme, aconsejándome que deje un tema en concreto de lado en el momento en el que no está satisfecho con los progresos realizados en otro campo, para después pedirme que lo vuelva a retomar. Sé que podría solucionar este asunto concreto hablando con Jeff, pero en estos momentos, por lo que sea, falta de tiempo y de espacio personal quizás, debo reconocer que, en su lugar, opto por evitarle. Me gusta poder entrar en su despacho para darle alguna buena noticia, pero si ningún buen resultado que comunicar, ni pregunta alguna, prefiero solucionar mis problemas en solitario.

Siempre he sido muy independiente; mis padres, desde niña, me decían que tenía una personalidad tipo A. Si me atasco con algo, de todas formas, no me supone ningún problema el pedir ayuda. Pero es que Jeff simplemente no me deja en paz. Supongo que le debería estar agradecida por tomarse tantas molestias conmigo, demostrando así que mi trabajo le importa, pero da la sensación de que le importa demasiado, y de que su estado de ánimo y su comportamiento dependen de los progresos que yo haya realizado en su proyecto.

¿Por qué no le cuento todo esto a Jeff? Porque el trabajo en el que estoy trabajando es la niña de sus ojos: el proyecto para el que está solicitando una importante suma de fondos para investigación. Necesita resultados. Pronto. Soy la única que está trabajando en este proyecto y Jeff no es la persona más paciente del mundo.

Dice que quiere que vaya a verlo para mostrarle mis progresos, pero no puedo soportar esos gruñidos que hace, mientras uno diría que piensa algo así como: "Si fuese yo quien estuviese trabajando en este proyecto, ya estaría terminado". "Oye, perdóname por ser la pobre, desafortunada estudiante de doctorado a la que usted escogió para trabajar en su proyecto preferido", pienso por dentro. Sé que debería pasarme por su despacho más a menudo, precisamente dada mi falta de experiencia, pero creía que los estudios doctorales tenían que ver con aprender y con enseñarse a uno mismo, y con agotar todas las posibilidades habidas y por haber antes de recurrir a la ayuda del tutor, porque es así como se obtiene la experiencia. ¿Estoy confundida, acaso? ¿O es que me lo debería haber pensado dos veces antes de haberme ofrecido a trabajar para un profesor universitario nuevo, no titular, desesperado por obtener financiación?
Así que ahora estoy permanentemente ansiosa. Cuando no estoy trabajando, siento que debería estar manos a la obra. Me he descuidado bastante y sus efectos comienzan a hacerse visibles. Me da la sensación de que no podré poner un punto y final a este comportamiento sacrificado, obnubilado, hasta que no obtenga resultados en el proyecto y esté satisfecha con ellos (lo que, traducido, viene a significar: cuando Jeff esté cómodo, tenga suficientes datos para su propuesta para la obtención de fondos y me deje en paz). Y la verdad es que me encantaría poder compartir mi frustración con Jeff pero, teniendo en cuenta las vibraciones que me transmite, no sé si sería lo correcto... Un día de estos comeré con uno de mis mentores y no olvidaré pedirle consejo. He escrito en un capítulo anterior sobre la necesidad de encontrar el equilibrio entre el trabajo y el "yo": debo reconocer que todavía no he marcado ni un punto en este sentido.

Siempre somos demasiado exigentes con nosotros mismos. La cara que pone Jeff cada vez que comparamos los progresos realizados con lo que esperaríamos haber obtenido, expone su frustración, que comprendo.

Sin embargo, dudo que él comprenda la mía. Soy una estudiante de segundo año de doctorado y la única persona que está trabajando en este proyecto: un proyecto que, por otra parte, no me pertenece, que no ha salido de mí. No estoy disfrutando el ritmo del proyecto y sé que no me puedo cambiar a otro porque éste está siendo utilizado para tratar de conseguir fondos, y el grupo de investigación no es lo suficientemente grande como para poder pasarle el proyecto a otro compañero, sin más. A veces, la vida es un asco.

Para no terminar este episodio con un tono mortecino, les comunicaré que, aunque todavía no me lo puedo creer, parece ser que, en principio, he recibido las dos becas que he solicitado. Lamentablemente, todavía tengo que resolver algunos problemillas porque la secretaría de la Universidad se ha liado con algunos trámites burocráticos.

Bueno, ahora de vuelta al trabajo... Tengo posters que preparar para los congresos que tendrán lugar los próximos meses, resultados que obtener y el imperativo de mantener intacta mi cordura...

Lo siento: esta semana no tengo apartado de "Las reglas del juego", aunque si alguien tiene sugerencias para tratar la ansiedad y enfrentarse a los profesores no titulares, soy toda oídos. Me encantará poder incluir sus comentarios al respecto en mi próximo artículo.

Hasta entonces...

 

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.

 


--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa