Las
aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa
de Doctorado
Capítulo 11: ¡Las
solicitudes para becas posdoctorales son amenas!
MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS
22 DE NOVIEMBRE, 2002
|
Aquí, en Micella-landia,
lucho desesperadamente por terminar de rellenar una
solicitud para uno de esos premios prestigiosos que
sólo se le otorgan a dos individuos al año.
Actividad disuasoria para algunos, sin lugar a dudas...
Pero yo reconozco que soy un poco masoca y tengo la
esperanza de que quizás, sólo quizás,
el comité piense que merezco ser recipiente de
una estupenda suma de dinero para realizar el trabajo
que tanto me gusta. Aparte de que, por supuesto, tengo
que solucionar de algún modo el problema de cómo
financiar todos mis gastos de estudiante de posgrado
(¿Hoy que comemos: espaghetis u otra vez sopa?).
|
Así que últimamente, además
de mantener a raya a Jeff, de esforzarme por seguir satisfecha
con mis logros y de luchar por conservar el sano juicio, estoy
sumergida en un desafío más: justificar mi trabajo
y tratar de demostrar lo fabulosa que soy para que una fundación
me dé dinero para que pueda trabajar más todavía...
¿Por qué no estará el trabajo de estudiante
de posgrado al menos un poquillo más remunerado? ¿Y
por qué tenemos que estar siempre compitiendo por el
trozo, siempre menguante, de la tarta de fondos para la investigación?
Dejemos estas preguntas de corte filosófico para otra
ocasión...
He descubierto que este proceso de búsqueda
de financiación me ha inyectado nuevas dosis de vigor
y energía con respecto a mi trabajo actual y mi proyecto
futuro. Mientras luchaba por completar la solicitud de beca,
me di cuenta de que los solicitantes deben poder examinar
"el panorama global" para poder justificar su trabajo
y decir: "Oye, que sepáis que yo valgo vuestro
dinero". Los solicitantes también deben poder
ver más allá de los experimentos que están
realizando en un momento dado y vislumbrar la significancia
de lo que hacen. Para algunos ésto es coser y cantar:
siempre hemos sido concientes del objeto de nuestro quehacer;
nunca hemos perdido de vista nuestra estrella polar. Pero
otros, los más perdidos, reconocerán que del
dicho al hecho hay un buen trecho que recorrer.
Yo reconozco que tuve suerte. Tengo un
asesor académico que cuando le dije que "estaba
interesada en trabajar en tal área" me dijo directamente:
"Comienza por aquí y prueba esto otro". Seguí
sus consejos y, después de muchísimo trabajo
(días y noches sin dormir perdiéndome entre
estanterías de libros, descifrando bibliografía
antigua relacionada con algún concepto nuevo y releyendo
borradores todavía húmedos con la sangre del
bolígrafo rojo de Jeff), a principios de este curso
conseguí redactar una propuesta que podría ser
atractiva. Ahora se espera que coja esa propuesta y la perfeccione
- eliminando o añadiendo tal detalle y puliendo matices
aquí y allá - para crear un panorama global
más amplio y bello, ¡uno que me ayude a conseguir
fondos, notoriedad y fama! (Estoy bromeando... De momento
sólo me interesa el aspecto económico). Pero
en el camino he aprendido no pocas cosas.
Las reglas del juego: en búsqueda
de los ansiados dólares
- Busque las becas de investigación
que no estén muy solicitadas. Pocos solicitantes
implica mayores probabilidades de premio. Cuando entre en
las bases de datos de becas (por ejemplo, GrantsNet
y la Página
de Recursos del Minority Scientist Network, de NextWave),
busque tanto las más amplias como los muy específicas.
Puede que se lleve una sorpresa: podría haber una
beca destinada a estudiantes que están haciendo exactamente
lo que usted, y si no le echa un vistazo, se morirá
sin saberlo.
- No busque siempre los premios más
golosos. Varios premios pequeños suman un premio
grande. Sí, es cierto, puede que tenga que presentar
más solicitudes... pero ¡qué más
da! (cada vez que entregue una solicitud, le recomiendo
que muestre que ha tomado la iniciativa de procurar fondos
de fuentes diversas: tiene mucho mérito). Gradualmente
habrá construido su propia red de contactos ademas
de un glosario de "términos típicos en
el contexto de las propuestas" que le puede ser de
enorme utilidad en alguna otra ocasión.
- Compruebe qué tipo de programas
ofrecen las diversas sociedades profesionales: muchas ofrecen
becas de investigación a estudiantes de posgrado
de todos los niveles de formación.
- Lea con atención las instrucciones
y los anuncios pertinentes a cada programa. A continuación,
reléalas. Y léalas una vez más. Asegúrese
de que cumple todos los requisitos del programa que quiere
solicitar. No hay nada peor que dedicarle tiempo a una solicitud
para la que no se está cualificado, salvo el descalificarse
para un programa por no haber leído la letra pequeña.
- ¡Rellene la totalidad
de la solicitud! Conteste todas las preguntas; no deje nada
en blanco. Asegúrese de que sepan lo maravilloso/a
que es. Cuando dude, pídale a un lector objetivo,
que quizás no esté familiarizado con su proyecto,
que repase la solicitud con usted. ¿Refleja ésta
todas las cualidades que hacen de usted un investigador
excepcional? ¿Muestra que está emocionado
con su trabajo?
- La postergación, como siempre,
no está de su lado. Las propuestas consistentes no
se pueden escribir ni en una ni en dos semanas. Requieren
ser leídas y revisadas una y otra vez, preferiblemente
por alguien que no sea usted. A menudo nos dejamos cegar
por nuestra inteligencia y sólo conseguimos ver nuestros
agujeros negros a través de los ojos de otros.
- Su asesor puede serle de gran ayuda.
Básicamente, suele estar mucho más al tanto
del tema que usted. Puede que esa idea "nueva"
que usted cree que es tan maravillosa ya haya sido puesta
en prácica por otro avispado, por lo que antes de
invertir su tiempo y su esfuerzo, hable con alquien que
destaque en su campo. Aparte, su asesor puede estar muy
interesado en que le usted consiga sus propios fondos, ya
que así podría liberar una parte de su dinero
para otros fines.
- Asegúrese de que transmite
la relevancia de sus investigación. ¿Por qué
deberían otros preocuparse por sus ideas y por su
trabajo? Los revisores necesitan saber por qué su
proyecto es importante. No tiene que proponer, cada vez,
una cura para el cáncer, pero sí que tiene
que conocer el impacto que su proyecto podría tener
en la sociedad y poder explicarlo con entusiasmo y claridad.
- Diríjase al auditorio adecuado.
A menudo, las convocatorias de becas explicitan quiénes
leerán las propuestas. ¿Tendrán estos
lectores un conocimiento limitado de su campo o serán,
por el contrario, expertos en éste? Este hecho afectará,
invariablemente, al grado de precisión que busque
en la descripción de su trabajo. Puede ser más
oneroso de lo que parece el tratar de enfatizar los aspectos
más menudos de su propuesta, así que si no
sabe qué merecer ser subrayado y qué no, hable
con su asesor y con el director del programa de becas.
- Los directores de programa están
ahí para ayudar, así que póngase en
contacto con ellos. Son sus mejores amigos si tiene alguna
duda acerca de cómo redactar una parte concreta de
su solicitud. Sea educado, preséntese, quédese
con su nombre, haga las preguntas que tenga que hacer y
agradézcales su tiempo. Todo puede ser tan sencillo...,
y sin embargo, ¡tantas personas en búsqueda
de financiación se las apañan, solos, en la
más completa oscuridad!
- Los becarios de años anteriores
pueden ser de gran utilidad. Si está solicitando
uno de esos programas prestigiosos, póngase en contacto
con los ganadores de otros años. Averigüe qué
es lo que tenían de espectacular tanto ellos como
sus solicitudes. Pregúnteles también acerca
del proceso de solicitud. Obtenga toda la información
que pueda: ellos saben todo lo que usted necesita saber.
- Analice los datos de los ganadores
de ediciones anteriroes. Si existiese una base de premiados,
examínela en búsqueda de proyectos semejantes
al suyo. Puede que se de el caso de que determinada institución
ya haya destinado fondos para un proyecto idéntico
al que está interesado usted. Ésta podría
ser razón suficiente para darle la vuelta a su propuesta.
¡La innovación es la clave!
Bueno... a todos los que estén
solicitando becas esta temporada... ¡buena suerte!,
y a los que ya hayan recibido financiación, ¡mi
más sincera enhorabuena! Mándenos sus consejos
para todos los que todavía estamos esperando al despegue.
Pueden ponerse en contacto con
Micella a través del siguiente correo electrónico:
Micella_Phoenix_deWhyse@hotmail.com
Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse
en el programa de Doctorado.
|