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Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 1: ¿Por qué estoy aquí? POR MICELLA PHOENIX De WHYSE

ESTADOS UNIDOS

1 DE FEBRERO, 2002

 

Hola, me llamo Micella Phoenix DeWhyse --Cella para abreviar--. Estoy aquí para daros la bienvenida a la Universidad de Estudios Superiores en Ciencias e Ingeniería. ¿Qué es eso? os preguntaréis. ¿Un calvario? No, no siempre. ¿Un  tormento increíble? Quizás. ¿Una locura para todos? ¡Si!

En realidad, estoy aquí para contaros un poco acerca de mí y de mis tribulaciones como estudiante de doctorado, que es lo que soy desde el pasado otoño. Pertenezco al Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales en una enorme universidad pública de Ingeniería Agrónoma en el Noreste. El semestre pasado asistí a cinco clases (16 horas), y este semestre estoy yendo a cuatro clases (12 horas). Es casi como el infierno del primer año de estudios una vez más.

De hecho, de un tiempo a esta parte me he estado preguntando porqué diablos estoy aquí. Para tratar de entenderlo, he desempolvado el escrito que redacté para la solicitud de admisión en mi escuela superior. Aquí tenéis una parte: "Los retos de la investigación me han apasionado desde que estaba en el 10º curso. Hay momentos en los que no hay nada que me guste más que explorar las nuevas tecnologías y hacer frente a los desafíos de descubrir e interpretar algo diferente y profundo. Siento que sin los beneficios y el desafío que ofrecen los estudios de doctorado, mi mente se estancaría y mi verdadero potencial se vería bastante limitado". Está claro que esto bastó para que la comisión de admisiones me aceptara, pero, ¿será  suficiente para que saque adelante los próximos 4 ó 5 años?

Para ser honesta, una de las principales razones por las que estoy en esta universidad es su completo programa de estudios en Ciencia de Materiales, con el cual disfruto ya que me deleito con el variado mundo que ofrecen la Ciencia e Ingeniería de Materiales. Los materiales están por todas partes -desde los cuerpos de la gente hasta el interior de los ordenadores--. Y los científicos de materiales andan por todos lados también: medicina, electrónica, embalajes, conservación, construcción y demolición -lo mencionas, y ¡lo más probable es que un científico de materiales se dedique a ello!

Otra de las razones por las que estoy aquí es que tengo financiación asegurada para 5 años. De hecho, si tuviera que costeármelo yo, de ninguna manera podría estar en la escuela universitaria de estudios superiores.

Aunque aprender y descubrir cosas nuevas me entusiasma, también me da miedo. Me asusta lo que no recuerdo y lo ajetreado que será este año. Las eliminatorias comenzarán (muy) pronto, y tengo que reajustar mi cuerpo y mente al modo estudio/aprendizaje/funcionamiento.

Pero volvamos a la cuestión que estábamos tratando: ¿Por qué demonios me estoy haciendo esto?

Mi doctorado constituye un peldaño, una validación de los siguientes pasos que me gustaría dar en mi vida profesional. Durante mi año sabático, me he dado cuenta de que más que en la investigación, mis pasiones se centran en la ciencia y en la política educativa. Es cuestión de querer observar todo el bosque, en vez de ceñirme a una diminuta ramita de una simple rama en un único árbol. Y aunque mientras fui estudiante universitaria, durante los veranos, tuve experiencias fantásticas con la empresa R&D, quiero dejar huella sobre personas y cosas, en una escala mucho mayor que un departamento académico, un área de investigación en una empresa o un sector concreto de la comunidad científica. Además, la mayoría de mis modelos de conducta actuales poseen el título de doctor como condición esencial, y esto les proporciona la credibilidad que busco para mí. 

Esto es en teoría; pero, ¿y en la práctica? 

Como acabo de empezar, puede que me resulte difícil mantener en mente mis objetivos a largo plazo. Sin embargo, por mi propia supervivencia y estabilidad mental, reconozco que aunque la universidad va a ser el tema central alrededor del cual organizaré mi vida en los próximos años, no puede ser mi única opción. Necesito relaciones con el exterior y estímulos para mantener el equilibrio y, sobre todo, para seguir cuerda y saludable. 

Conocerme a mí misma y ser consciente, a través de este proceso, de qué es lo que me hace feliz, me ha ayudado a recordar la variedad y el eclecticismo de mis gustos e intereses. Cuando estudiaba en la universidad me apuntaba a todo y conocía a mucha gente dentro de la comunidad universitaria. Ayudé a fundar la organización de Black Women; administraba dinero a través del Finance Board of the Student Government; asistía a clase; daba clases particulares; trabajaba como lectora; hacía de recepcionista en el mostrador de mi residencia; hacía teatro; y todos mis amigos me tenían atareada y me hacían feliz. 

Me encuentro en el proceso de llegar a implicarme del mismo modo como estudiante de doctorado. He descubierto algunos servicios de la universidad tales como la oficina del Graduate Student Recruitment and Retention y la del Graduate Student Grants and Services, que ofrecen apoyo a los estudiantes de doctorado, publicando información que me es útil para encontrar fondos provenientes de fuera del departamento, y así poder financiar mis estudios. 

Además, parece que los servicios y organizaciones específicos para minorías y mujeres, organizan algunas actividades (contadísimas), en las cuales podría participar. Por ahora sé que asistiré a las primeras reuniones de la Black Student Union para poder conocer a algún otro estudiante de color del campus. Será agradable reconocer una cara amiga en los pocos momentos del día en los que en realidad salgo del edificio. Quizás incluso pueda encontrar uno o dos estudiantes más de color que estén haciendo el doctorado.  

Volviendo a mí, parece que mi primer año de clases va a ser bastante guay. Una noche fuimos a cenar para relacionarnos un poco, charlar y llegar a conocernos fuera de la universidad, otra actividad que recomendaría sin ninguna reserva, aunque ojalá lo repitiéramos más veces. Estas salidas facilitan en gran medida la formación de grupos de estudio, algo indispensable cuando todo el mundo quiere sacar adelante tantas clases. Sin embargo, no todos están muy de acuerdo con ESO. Ya he encontrado a algunos individuos que odian las clases y quieren acabarlas ya para empezar su investigación, terminar y seguir adelante lo más rápido posible.  

Pero me estoy apartando del tema... Volvamos a hablar de mí.

Soy la única mujer de color en este primer año de clases, como ya sospechaba. En realidad, soy la única mujer de color del departamento; la otra chica que estaba aquí cuando me entrevistaron, acababa de defender su tesis y se fue a trabajar a una compañía de Boston. Aún no he tenido la conversación oficial con ella "para ponerme al tanto de lo que debería esperar del departamento", pero la tendré en los próximos meses. Hay un hombre de color de Tobago, y otro más que está comenzando su quinto año y debería acabar relativamente pronto. Somos siete chicas en total, de las cuales seis son blancas. Hay más variedad con respecto a los 18 chicos de la clase: seis son blancos, seis asiáticos y seis extranjeros. De modo que, podría decirse que somos un grupo de gente relativamente diverso, y eso es algo que valoro muy positivamente. 

En cuanto al resto del departamento, no es, NI CON MUCHO, tan variado como esta clase. Como en la mayoría de los otros campus, el número de profesores del sexo femenino o pertenecientes a otros grupos minoritarios es patético -de hecho, pienso que es terriblemente inaceptable. Ha sido este año, después de 30, cuando el departamento ha contratado a la primera profesora, y sólo para cubrir el cupo de profesores minoritarios -¡estupendo! Sé que esto también ocurre en otras disciplinas ydepartamentos de todo el país, así que sabía al entrar aquí que esto sería así. Ha sido así toda mi vida: Las caras que están ocupando los puestos a los que a mi me gustaría llegar, no se parecen en nada a mí. De modo que, estoy aprendiendo a "entrar en el juego": estoy aprendiendo a sacar adelante mis metas en un mundo que realmente no me entiende (ni parece que quiera entenderme), y a representar bien mi papel. 

Y así comienza la locura de la universidad de estudios superiores. Ya estoy encargando libros que no son obligatorios, pero que los profesores del departamento y los estudiantes aconsejan. Me he dado cuenta también, de que al concentrar todos mis esfuerzos de labor social en las organizaciones de este enorme campus, he cometido un pequeño error, ya que no he prestado mucha atención a las relaciones sociales dentro del departamento. Pero ya he empezado a ponerme al día. Salir a almorzar con estudiantes veteranos, trabajar simplemente en la sala de televisión de la residencia y pedir ayuda con las clases me permite relacionarme con muchos otros estudiantes. Mucha de la gente de mi clase, (en particular los que más rinden y los más aprensivos), han estado hablando ya con los profesores y con un montón de estudiantes de último curso, que se muestran encantados de compartir viejos libros de texto, antiguos exámenes --incluso los eliminatorios--, y cosas por el estilo. Hasta ahora, he conocido a unos cuantos estudiantes de último año, y en la fiesta de primer año que dieron los estudiantes veteranos, tuve la oportunidad de conocer a muchos más. Pero, ojalá pudiese recordar sus nombres.  

Entrar en el juego: O haces la pelota charloteando con todos para darte a conocer (así puedes ayudarme) o nunca sabrán quién eres .

La columna lateral "Entrar en el juego"aparecerá como componente habitual de la columna de Educated Woman. Síguela para encontrar las pistas que te permitan aprender a moverte a través de la familiar mugre de esta escuela superior, sin llegar a perder bastante sensatez. 

No sólo estoy conociendo a otros estudiantes, sino que también he conocido a los VIPs del campus (por ejemplo, al rector, al personal docente, a los jefes de secretaría que menciono en el texto principal y a los jefes de departamento). Animaría a todos los que vayan a comenzar el doctorado, a que hiciesen estas presentaciones. Una parte se basa simplemente en este peloteo en cadena que tanto odio (pero que funciona), pero la otra se centra en conseguir un sistema de apoyo que consiste en dejarte caer por las oficinas para que la gente sepa quién eres. Así, si surgen problemas dentro de tu departamento, tendrás gente influyente a la que acudir, e incluso si ellos no te pueden ayudar directamente, te indicarán la dirección correcta que debes tomar y no estarás sólo. 

Este peloteo debe incluir también la administración de las secretarías de los distintos departamentos y el negociado de tercer ciclo (es decir, los secretarios). Sé agradable con ellos, punto. Estas son las personas que consiguen que el mundo gire, y cuanto antes reconozcas y aprecies esto, mejor será. Tienen la habilidad de "extraviar" documentos importantes muy rápidamente, de engancharte con una estancia gratis en un hotel cuando vengas de visita o de echarte un cable para una nueva beca de investigación. (Además, en varias ocasiones he notado que son mucho más agradables que la gente para la que ellos trabajan). Como mi madre siempre decía, se consigue mucho más con miel que con vinagre.

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.

 

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