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De hecho, de
un tiempo a esta parte me he estado preguntando
porqué diablos estoy aquí. Para tratar
de entenderlo, he desempolvado el escrito
que redacté para la solicitud de admisión
en mi escuela superior. Aquí tenéis
una parte: "Los retos de la investigación
me han apasionado desde que estaba en
el 10º curso. Hay momentos en los que
no hay nada que me guste más que explorar
las nuevas tecnologías y hacer frente
a los desafíos de descubrir e interpretar
algo diferente y profundo. Siento que
sin los beneficios y el desafío que ofrecen
los estudios de doctorado, mi mente se
estancaría y mi verdadero potencial se
vería bastante limitado". Está claro que
esto bastó para que la comisión de admisiones
me aceptara, pero, ¿será suficiente
para que saque adelante los próximos 4
ó 5 años?
Para ser honesta,
una de las principales razones por las
que estoy en esta universidad es su completo
programa de estudios en Ciencia de Materiales,
con el cual disfruto ya que me deleito
con el variado mundo que ofrecen la Ciencia
e Ingeniería de Materiales. Los materiales
están por todas partes -desde los cuerpos
de la gente hasta el interior
de los ordenadores--. Y los científicos
de materiales andan por todos lados también:
medicina, electrónica, embalajes, conservación,
construcción y demolición -lo mencionas,
y ¡lo más probable es que un científico
de materiales se dedique a ello!
Otra de las razones
por las que estoy aquí es que tengo financiación
asegurada para 5 años. De hecho, si tuviera
que costeármelo yo, de ninguna manera
podría estar en la escuela universitaria
de estudios superiores.
Aunque aprender y
descubrir cosas nuevas me entusiasma,
también me da miedo. Me asusta lo que
no recuerdo y lo ajetreado que será
este año. Las eliminatorias comenzarán
(muy) pronto, y tengo que reajustar mi
cuerpo y mente al modo estudio/aprendizaje/funcionamiento.
Pero volvamos a la
cuestión que estábamos tratando: ¿Por
qué demonios me estoy haciendo esto?
Mi doctorado constituye
un peldaño, una validación de los
siguientes pasos que me gustaría dar en
mi vida profesional. Durante mi año sabático,
me he dado cuenta de que más que en la
investigación, mis pasiones se centran
en la ciencia y en la política educativa.
Es cuestión de querer observar todo el
bosque, en vez de ceñirme a una diminuta
ramita de una simple rama en un único
árbol. Y aunque mientras fui estudiante
universitaria, durante los veranos, tuve
experiencias fantásticas con la empresa
R&D, quiero dejar huella sobre personas
y cosas, en una escala mucho mayor que
un departamento académico, un área de
investigación en una empresa o un sector
concreto de la comunidad científica. Además,
la mayoría de mis modelos de conducta actuales
poseen el título de doctor como condición
esencial, y esto les proporciona la credibilidad
que busco para mí.
Esto es en teoría;
pero, ¿y en la práctica?
Como acabo de empezar,
puede que me resulte difícil mantener
en mente mis objetivos a largo plazo.
Sin embargo, por mi propia supervivencia
y estabilidad mental, reconozco que aunque
la universidad va a ser el tema central
alrededor del cual organizaré mi vida
en los próximos años, no puede ser
mi única opción. Necesito relaciones
con el exterior y estímulos para mantener
el equilibrio y, sobre todo, para
seguir cuerda y saludable.
Conocerme a mí misma
y ser consciente, a través de este proceso,
de qué es lo que me hace feliz, me ha
ayudado a recordar la variedad y el eclecticismo
de mis gustos e intereses. Cuando estudiaba
en la universidad me apuntaba a todo y
conocía a mucha gente dentro de la comunidad
universitaria. Ayudé a fundar la organización
de Black Women; administraba dinero a
través del Finance Board of the Student
Government; asistía a clase; daba clases
particulares; trabajaba como lectora;
hacía de recepcionista en el mostrador
de mi residencia; hacía teatro; y
todos mis amigos me tenían atareada y
me hacían feliz.
Me encuentro en el
proceso de llegar a implicarme del mismo
modo como estudiante de doctorado. He
descubierto algunos servicios de la universidad
tales como la oficina del Graduate
Student Recruitment and Retention
y la del Graduate Student Grants
and Services, que ofrecen apoyo a
los estudiantes de doctorado, publicando
información que me es útil para encontrar
fondos provenientes de fuera del departamento,
y así poder financiar mis estudios.
Además, parece que
los servicios y organizaciones específicos
para minorías y mujeres, organizan algunas
actividades (contadísimas), en las cuales
podría participar. Por ahora sé que asistiré
a las primeras reuniones de la Black
Student Union para poder conocer a
algún otro estudiante de color del campus.
Será agradable reconocer una cara amiga
en los pocos momentos del día en los que
en realidad salgo del edificio. Quizás
incluso pueda encontrar uno o dos estudiantes
más de color que estén haciendo el doctorado.
Volviendo a mí, parece
que mi primer año de clases va a ser bastante
guay. Una noche fuimos a cenar para relacionarnos
un poco, charlar y llegar a conocernos
fuera de la universidad, otra actividad
que recomendaría sin ninguna reserva,
aunque ojalá lo repitiéramos más veces.
Estas salidas facilitan en gran medida
la formación de grupos de estudio, algo
indispensable cuando todo el mundo quiere
sacar adelante tantas clases. Sin embargo,
no todos están muy de acuerdo con ESO.
Ya he encontrado a algunos individuos
que odian las clases y quieren acabarlas
ya para empezar su investigación, terminar
y seguir adelante lo más rápido posible.
Pero me estoy apartando
del tema... Volvamos a hablar de mí.
Soy la única mujer
de color en este primer año de clases,
como ya sospechaba. En realidad, soy la
única mujer de color del departamento;
la otra chica que estaba aquí cuando me
entrevistaron, acababa de defender su
tesis y se fue a trabajar a una compañía
de Boston. Aún no he tenido la conversación
oficial con ella "para ponerme al tanto
de lo que debería esperar del departamento",
pero la tendré en los próximos meses.
Hay un hombre de color de Tobago, y otro
más que está comenzando su quinto año
y debería acabar relativamente pronto.
Somos siete chicas en total, de las cuales
seis son blancas. Hay más variedad con
respecto a los 18 chicos de la clase:
seis son blancos, seis asiáticos y seis
extranjeros. De modo que, podría decirse
que somos un grupo de gente relativamente
diverso, y eso es algo que valoro muy
positivamente.
En cuanto al resto
del departamento, no es, NI CON MUCHO,
tan variado como esta clase. Como en la
mayoría de los otros campus, el número
de profesores del sexo femenino o pertenecientes
a otros grupos minoritarios es patético
-de hecho, pienso que es terriblemente
inaceptable. Ha sido este año, después
de 30, cuando el departamento ha contratado
a la primera profesora, y sólo para cubrir
el cupo de profesores minoritarios -¡estupendo!
Sé que esto también ocurre en otras
disciplinas ydepartamentos de todo
el país, así que sabía al entrar aquí
que esto sería así. Ha sido así toda
mi vida: Las caras que están ocupando
los puestos a los que a mi me gustaría
llegar, no se parecen en nada a mí. De
modo que, estoy aprendiendo a "entrar
en el juego": estoy aprendiendo a sacar
adelante mis metas en un mundo que realmente
no me entiende (ni parece que quiera entenderme),
y a representar bien mi papel.
Y así comienza la
locura de la universidad de estudios superiores.
Ya estoy encargando libros que no son
obligatorios, pero que los profesores
del departamento y los estudiantes aconsejan.
Me he dado cuenta también, de que al concentrar
todos mis esfuerzos de labor social en
las organizaciones de este enorme campus,
he cometido un pequeño error, ya que no
he prestado mucha atención a las relaciones
sociales dentro del departamento. Pero
ya he empezado a ponerme al día. Salir
a almorzar con estudiantes veteranos,
trabajar simplemente en la sala de televisión
de la residencia y pedir ayuda con las
clases me permite relacionarme con muchos
otros estudiantes. Mucha de la gente de
mi clase, (en particular los que más rinden
y los más aprensivos), han estado hablando
ya con los profesores y con un montón
de estudiantes de último curso, que se
muestran encantados de compartir viejos
libros de texto, antiguos exámenes --incluso
los eliminatorios--, y cosas por el estilo.
Hasta ahora, he conocido a unos cuantos
estudiantes de último año, y en la fiesta
de primer año que dieron los estudiantes
veteranos, tuve la oportunidad de conocer
a muchos más. Pero, ojalá pudiese recordar
sus nombres.
Entrar en el juego:
O haces la pelota charloteando con todos
para darte a conocer (así puedes
ayudarme) o nunca sabrán quién eres
.
La columna lateral
"Entrar en el juego"aparecerá como componente
habitual de la columna de Educated
Woman. Síguela para encontrar las
pistas que te permitan aprender a moverte
a través de la familiar mugre de esta
escuela superior, sin llegar a perder
bastante sensatez.
No sólo estoy conociendo
a otros estudiantes, sino que también
he conocido a los VIPs del campus (por
ejemplo, al rector, al personal docente,
a los jefes de secretaría que menciono
en el texto principal y a los jefes de
departamento). Animaría a todos los
que vayan a comenzar el doctorado,
a que hiciesen estas presentaciones. Una
parte se basa simplemente en este peloteo
en cadena que tanto odio (pero que funciona),
pero la otra se centra en conseguir un
sistema de apoyo que consiste en dejarte
caer por las oficinas para que la gente
sepa quién eres. Así, si surgen problemas
dentro de tu departamento, tendrás gente
influyente a la que acudir, e incluso
si ellos no te pueden ayudar directamente,
te indicarán la dirección correcta que
debes tomar y no estarás sólo.
Este peloteo debe
incluir también la administración de las
secretarías de los distintos departamentos
y el negociado de tercer ciclo (es decir,
los secretarios). Sé agradable con ellos,
punto. Estas son las personas que consiguen
que el mundo gire, y cuanto antes reconozcas
y aprecies esto, mejor será. Tienen la
habilidad de "extraviar" documentos importantes
muy rápidamente, de engancharte con una
estancia gratis en un hotel cuando vengas
de visita o de echarte un cable para una
nueva beca de investigación. (Además,
en varias ocasiones he notado que son
mucho más agradables que la gente para
la que ellos trabajan). Como mi madre
siempre decía, se consigue mucho más con
miel que con vinagre.
Las aventuras
de Micella Phoenix DeWhyse en el programa
de Doctorado.
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