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Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 2: ¡Un solo día sí que importa!


MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

22 DE FEBRERO, 2002


"El primer semestre fue duro. Y no sólo porque las exigencias de mis cinco asignaturas me tuvieran hundida, sino principalmente porque mi vida social es un asco".

Estoy segura de que han escuchado esa canción que dice: "Cuánto importa un solo día... Veinticuatro pequeñas horas...". ¡Menuda razón tiene! El primer semestre fue duro. Y no siempre porque las exigencias de mis cinco asignaturas me tuvieran hundida (lo que en ocasiones fue cierto), sino principalmente porque mi vida social es un ASCO.

¡Hay tantas cosas que hay que llegar a entender sobre el doctorado! Una de ellas la descubrí cuando charlaba con un catedrático de otro departamento. "Tu departamento es tu vida". Hasta aquel momento no había escuchado palabras más ciertas. No había vida social en mi departamento, y tampoco la tenía fuera de él. No me lo estaba pasando ni la mitad de bien de lo que yo había conjeturado.

Al contrario de lo que sucede en los cursos de licenciatura, en los que uno se topa con amigos y conocidos de todo camino vital y disciplina y pasa siempre un mínimo de uno o dos años entre ellos, los estudios de doctorado parecen exigir un cierto tipo de aislamiento. En este nuevo estado, cualquiera se enfrasca en el cotilleo del departamento (porque nadie tiene nada mejor de lo que hablar que sobre las peripecias de los primeros años) y vive en el laboratorio (porque una quisiera salir al mundo real uno de estos días y el tutor se muere por ver resultados). En consecuencia, la vida del alumno de doctorado parece reducirse a un cierto tipo de no-vida, de existencia a medias, podría decirse, en los límites de la tierra científica.

¿Se identifican conmigo?

Para algunos estudiantes de doctorado este tipo de no-vida es la perfección; ciertamente, a esdtos individuos no les agrada el resto de la humanidad. Entonces, concluyen, ¿para qué perder tiempo relacionándose con la gente cuando hay experimentos por hacer, programas por esbozar, propuestas de beca que redactar, compuestos químicos por sintetizar y ensayos por escribir? Otros (yo, por ejemplo) necesitan relaciones sociales para conjurar la locura inherente a un período prolongado de aislamiento. Algunos se dan a la bebida con la esperanza de que eso pondrá en movimiento sus tejidos sociales y les liberará para mostrar esa divertida si bien totalmente inapropiada conducta, que rápidamente será la comidilla del cotilleo departamental.

Esta forma de semi-vida de los alumnos de doctorado puede aliviarse de diversas maneras: escoger una facultad y un departamento con un cuerpo estudiantil de posgrado socialmente activo; llevar una relación sentimental contigo al programa de doctorado; matricularse en la facultad de una importante área metropolitana; vivir en una residencia para estudiantes de posgrado; hacer amigos en departamentos más activos socialmente; apuntarse al gimnasio o ir al gimnasio del campus; implicarse en la comunidad; hacer de relaciones públicas y planear actos sociales para los neófitos del departamento; y, por ultimo, buscar desesperadamente a alguien -a cualquiera- que medio entienda tu vida, es decir, hacer verdaderos amigos en lugar de simples conocidos. En mi caso, y dadas algunas de mis primeras decisiones (no iba a cambiar de facultad ni de departamento), mis posibilidades ya se habían reducido y se limitaban a las últimas cuatro opciones.



Las reglas del juego: escoger o perder

Algo que todo el mundo debe recordar a la hora de solicitar la admisión o de instalarse en el programa de doctorado, es que tenemos capacidad en este asunto. La cuestión es si reflexionamos lo suficiente antes de tomar esa decisión. En mi caso, y con una sincera mirada retrospectiva, realmente no estoy segura de que lo hiciera. Por tanto, asegúrese de que escoge cuidadosamente las piezas y el tablero en el que quiere jugar. Sepa si es un aficionado a las damas, un experto en ajedrez o un adicto al Cluedo. Y asegúrese de hablar lo suficiente con otros jugadores en activo para saber si encaja en el juego elegido, algo que incrementa sus posibilidades de ganar (o al menos de divertirse) sin aumentar la cantidad de tiempo invertido en lamentos y quejas ante los amigos. Y si, como yo, descubre con posterioridad que el juego que ha elegido no es el ideal para usted, haga de tripas corazón, pues al menos le requerirá que se esfuerce y crezca un poco. ¿Y qué es la vida sin crecimiento?

En consecuencia, conocí a un buen amigo, Larry, del departamento de Ingeniería Electrónica, y descubrí que su departamento organizaba fiestas muy divertidas. (Y no es broma).

En consecuencia, me apunté a un gimnasio. Los donuts y la pizza gratis no están siendo de gran ayuda para mi figura (ni para mis arterias). También he descubierto que el ejercicio por la mañana, antes de las clases y prácticas de laboratorio, me despierta el cerebro.

En consecuencia, empecé a ir a la iglesia. Se ha convertido en mi área de descanso los domingos por la mañana, nutriendo mis necesidades espirituales. Además, me pone en contacto con algo distinto de la facultad. Lo próximo en mi lista de compromisos comunitarios es encontrar un grupo de teatro en el que pudiese participar.

Y el pasado otoño, organicé una expedición de compras a unos grandes almacenes (sólo para mujeres, por supuesto). Proseguí este invierno con una noche en la bolera (aunque apenas puedo hacer 50 puntos y de rebote) y banquetes de postres semanales (de acuerdo, es casi tan malo como beber pero no te despiertas avergonzada y con resaca). Ah, y me fui a bailar con un grupo de mi clase. Otros alumnos del departamento se van uniendo más despacio. Uno de ellos ha organizado una salida para esquiar, así que a esquiar me iré. (Imaginen eso: ¡una mujer negra sobre esquís! ¡Casi tan bueno como una mujer negra ganando la medalla de oro en trineo!).

Y todavía estoy trabajando en la última opción: encontrar a alguien comprensivo. Pero con el inicio del nuevo semestre, aumenta la presión para hacer un buen trabajo en el laboratorio, y se acercan los exámenes eliminatorios/ acumulativos, así que no sé si conseguiré algo en este sentido.

Allá voy pues, a crear mi nueva vida. Deséenme suerte...


Micella Phoenix DeWhyse agradece sus comentarios y cartas de apoyo. Pueden ponerse en contacto con ella escribiéndole a: Micella_Phoenix_DeWhyse@hotmail.com.


Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.



 

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