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Otro
miembro de su comité de tesis o
un agradable profesor de otro departamento
consigue, finalmente, que uno de sus colegas
le conceda una entrevista. En el transcurso
de ésta, su hipotético contratador
posdoctoral le explica su dilema: es usted
un candidato prometedor, su trayectoria
es buena... pero la carta de referencia
de su tutor NO.
Esta historia es
real para mucha más gente de la
que se imagina. En algunos casos, el estudiante
y el tutor han tenido una relación
realmente desastrosa, pero en otros casos
el tutor simplemente no ha sabido proporcionar
el tipo de apoyo o defensa adecuada
o suficiente para el trabajo en
cuestión.
El resultado es el
mismo: las perspectivas laborales del
investigador disminuyen considerablemente.
La mayoría
de ustedes probablemente piensen que las
cartas de su tutor están completamente
fuera de su control. Después de
todo, se trata de la opinión de
su tutor, no de la suya, y la carta es
confidencial. ¡Sorpresa! Usted puede,
de hecho, ejercer una influencia notable
sobre el contenido y el tono de las cartas
que se mandan de su parte. Con buena planificación
y comunicación, puede incluso mitigar
aquellos aspectos negativos que su tutor
podría querer incluir en el escrito.
¿Cómo
son las buenas cartas de recomendación?
Habiendo revisado
solicitudes para becas y para varios puestos
de investigación posdoctoral, he
tenido la oportunidad de ver un amplísimo
repertorio de cartas de referencia, de
estelares a abismales. Puede que piense
que la diferencia entre una y otra estriba
únicamente en el grado de alabanza.
Sin embargo, hasta los logros más
espectaculares pueden no recibir el trato
que merecen si falla la estructura o el
tono del escrito.
Las mejores cartas
de referencia suelen tener las siguientes
características:
- El redactor de
la carta es conocido y respetado por
el lector. (Él o ella es o bien
un colega del lector o muy respetado
entre los miembros de la comunidad científica).
- El redactor da
ejemplos específicos y significativos
de los logros del candidato y describe
situaciones concretas que ilustran sus
puntos fuertes.
- El redactor evalúa
las habilidades del candidato, especialmente
con respeto a otros científicos.
La carta hace referencia a las destrezas
y a las cualidades más importantes
necesarias cara el éxito en el
trabajo en cuestión.
- La carta es larga.
Por ejemplo, una
buena carta de referencia podría
decir lo siguiente:
Ricardo es
un investigador excepcional que podría
situarse entre los mejores doctores que
hemos tenido en nuestra institución
en los últimos diez años.
Cuenta con el empuje, la creatividad y
las destrezas que se requieren para ser
un astrónomo investigador del más
alto nivel, incluso en el duro mercado
laboral de nuestros días.
En contraste, una
carta que podríamos definir como
más pobre:
Ricardo ha
mostrado dedicación y empuje a
lo largo de toda su etapa doctoral. Tiene
capacidad para una productividad continua
en el campo de la astronomía.
Creo que es bastante
obvio cuál de las dos cartas constituye
un mejor aval.
Piense como su
tutor
Considere el proceso
de redacción de las cartas de referencia
desde la perspectiva de su tutor. Lo más
probable es que él o ella tenga
un interés genuino por su éxito
futuro y esté dispuesto/a a escribirle
una carta lo más positiva posible.
De todas formas, también estará
ocupado. Su carta de referencia puede
representar sólo un guión
de su extensa lista semanal de deberes
y obligaciones.
También es
posible que no tenga mucha información
directa sobre la oportunidad u oportunidades
que a usted le interesan. Y a pesar de
que los tutores suelen estar al tanto
de cómo redactar una buena carta
de recomendación para un puesto
universitario o de investigación
posdoctoral, no sucede lo mismo si se
trata de solicitar una de las becas del
Congressional Science Fellowship Programme,
por poner un ejemplo. Todo esto puede
resultar en una carta de referencia mediocre
y deslucida.
Las claves para
obtener cartas de referencia excepcionales
A continuación,
algunas maneras obvias de ayudar a su
contacto a crear una carta mejor:
- Dele a sus contactos
tiempo suficiente para completar la
tarea. Si les pide que la hagan de un
día para otro no sólo
les agobiará sino que el gesto
dirá mucho de su incapacidad
para planificar y organizar su trabajo.
Avíseles, pues, con bastante
tiempo de antelación.
- Recuérdeles
los plazos de vez en cuando. Incluso
los contactos mejor intencionados pueden
tener un lapsus, confundirse fechas
o incluso perder parte de la información
que requieren para elaborar el escrito.
Los recordatorios periódicos
no sentarán mal; al contrario,
es probable que sus contactos los agradezcan.
- Prepáreles
a fondo. Una buena estrategia consiste
en entregar, a cada uno de sus contactos,
un resumen, a modo de memorandum, del
trabajo o de los trabajos que está
solicitando. Incluya una copia de la
descripción del puesto y cualquier
otro material informativo del que disponga.
En este resumen, dígales de forma
explícita qué tipo de
habilidades o destrezas son importantes
para el trabajo en cuestión,
y qué partes de su currículum
puede ser interesante resaltar. Su margen
de participación en la elaboración
de la carta puede ser, como ve, todo
lo amplio que usted se proponga.
¡Sepa lo
que piensan acerca de usted ANTES de solicitar
la carta de recomendación!
Lo ideal sería
poder saber cómo de buena va a
ser la carta de recomendación de
su contacto ANTES de pedírsela.
A pesar de que no pueda leer las mentes
ajenas, probablemente sí que esté
en condiciones de hacer una evaluación
sólida de la salud de su relación
profesional. Ésta será el
mejor indicador de la calidad de su aval.
A continuación, algunas estrategias
útiles para la citada evaluación.
La primera: el contacto
directo. Siéntese al lado del hipotético
redactor de su carta de referencia y coméntele
sus planes profesionales. Pregúntele
directamente si considera que sus objetivos
son realistas o no, o si tiene que ser
más competitivo. Puede que le cueste
tener una conversación de este
tipo pero créame: vale más
hacer saber estos asuntos antes de nada.
Lo peor que puede
suceder es que ambos descubráis
que existe una absoluta falta de correspondencia
entre sus objetivos profesionales y los
planes que su tutor considera más
adecuados para usted, o entre ambas percepciones
(la suya y la de su tutor) de su forma
de llevar a cabo el trabajo. Lo mejor:
que descubra que su tutor le apoya mucho
más de lo que creía hasta
la fecha y que le de consejos interesantes.
La otra estrategia
es el enfoque indirecto: hable con uno
de sus mentores, alguien con el que tenga
mucha confianza (un miembro de su comité
de investigación, por ejemplo,
o quizás un colaborador de otra
institución) y pídale que
tantee a su tutor. Posiblemente pueda
cosechar pequeños comentarios que
le permitan evaluar a su tutor y la opinión
que éste tiene de usted. Aunque
es poco probable que su mentor comparta
todos los detalles de la conversación
mantenida, debería poder indicarle
si está o no dispuesto a apoyarle,
y de qué modo y con qué
actitud.
¿Qué
pasa si su tutor no está dispuesto
a escribirle una buena carta de referencia?
A muchos estudiantes
e investigadores posdoctorales les preocupa
que la desaprobación de su tutor
conduzca al inmediato desplome de sus
carreras profesionales. Para mitigar los
efectos de una carta de referencia que
no está de su lado, propongo algunas
estrategias. En primer lugar, es importante
comprender la naturaleza de las críticas
que le hace su tutor. Puede obtenerlas
a través de conversaciones con
su tutor o mediante todo tipo de métodos
indirectos (dependiendo de la política
de su departamento, puede que se le permita
ver su expediente académico con
sus evaluaciones anuales). En segundo
lugar, una vez conozca bien el trasfondo
de cada una de las críticas que
le han hecho, hable con otra persona con
la que tenga confianza, y que esté
dispuesta a escribirle una carta avalándole,
y pídale que su escrito haga mención
de los puntos conflictivos de la carta
de su tutor. Esta segunda carta puede
ofrecer una segunda opinión
de usted y puede incluso ayudar a presentar
argumentos convincentes a favor de su
persona, describiendo, por ejemplo, cómo
supo tratar determinados asuntos con su
tutor de forma constructiva. He leído
cientos de cartas de referencia y puedo
decirle sin reservas que esta estrategia
es realmente eficaz a la hora de reducir
el impacto de los comentarios negativos
de uno de sus contactos.
Otra estrategia posible
es optar por no utilizar la carta de referencia
de su tutor. El contratador se preguntará,
con toda seguridad, la causa de esta omisión,
pero a la vez, es probable que se sienta
más optimista con respecto a usted
si todas las cartas que proporciona son
uniformemente positivas y expliquen la
naturaleza de su conflicto con su tutor.
Si hace esto correctamente, es posible
que su futuro jefe sea una persona mucho
más madura que el malhumorado tutor
al que tiene que hacer cara ahora...
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