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Mi amiga Sharon,
por ejemplo. A los 14 años, Sharon
decidió que le gustaban las ciencias
y que quería ir a la universidad
para ser científico. "Me pareció
que el mundo de la Ciencia era lo ideal
para una persona que prefería los
retos en solitario. A pesar de tener grandes
amistades -amistades que todavía
conservo hoy en día-, me cuesta
un poco ir más allá y entablar
nuevas relaciones. Soy una persona bastante
tímida y, sinceramente, las cosas
me van muy bien así", dice
Sharon.
Pero tras una pausa, añade: "Salvo
a la hora de buscar trabajo. Ahí
sí que supone un problema".
En tu caso, ¿rehuyes el salir ahí
y enfrentarte a la búsqueda de
empleo como hace ella? Si es así,
esta columna esta pensada para ti. En
esta breve introducción, espero
poder mostrarte qué cualidades
necesitarás y cómo adquirirlas
sin ir en contra de tu naturaleza.
Situaciones
incómodas
Muchos de estos tímidos científicos
reciben su primer susto relacionado con
la búsqueda de empleo a la hora
de competir por un puesto en el mundo
de la industria. En el caso de Sharon,
el susto se produjo en una feria de empleo
patrocinada por Science. Todavía
le faltaban 8 meses para acabar el doctorado,
pero quiso ojear las posibilidades de
los posdoctorados en el campo de la industria.
El salón del hotel estaba lleno
de puestos de empresas que ofrecían
entrevistas a los cientos de esperanzados
individuos que se agolpaban entre las
mesas. Sharon se puso a la cola detrás
de científicos de otros institutos
de investigación de la zona, algunos
de los cuales ya pertenecían al
mundo de la industria y tan solo buscaban
un cambio. Lo que más le molestó
fue el tono de las entrevistas:
"Yo me había preparado para
discutir sobre mi trabajo y acerca de
los progresos que había realizado
últimamente en mi tesis. Incluso
había participado ya en dos publicaciones
de gran prestigio, pero las empresas no
me hicieron ninguna pregunta sobre eso.
Muchos de los que estaban en la cola,
especialmente los que ya tenían
alguna experiencia en la industria, parecían
estar mucho más cómodos
que yo en lo que se refiere a hablar sobre
sí mismos en términos generales.
A mí, por el contrario, se me hacía
bastante raro hablar sobre algo que no
fuera mi investigación", admitió
Sharon.
Después de haber conocido muchos
casos como el de Sharon, con el paso de
los años, he llegado a la conclusión
de que la raíz de los problemas
que todos ellos tienen en el mercado laboral
está en el temor a hablar sobre
sí mismos.
Lo más
importante
Es probable que tu tutor te haya dicho
que lo más importante es hacer
una buena investigación y que el
resto viene solo, pero lo que han averiguado
Sharon y otros científicos tímidos
con el tiempo es que lo de que "el
resto viene sólo" no es cierto.
En realidad, para acceder a los mejores
trabajos no basta con llevar a cabo una
buena investigación científica,
sino que también es necesario saber
venderla. Es cierto, no vas a conseguir
un trabajo sólo por una buena investigación.
Para que los jefes de personal se interesen
por ti y por tus cualidades debes encontrar
el modo de llamar su atención,
contando cosas positivas sobre ti.
Para un científico tímido,
esto suele resultar extraño. Si
es tu punto débil, aquí
tienes una serie de trucos de autopromoción
que te pueden ser de gran utilidad:
- No es necesario
que cambies tus propias creencias para
promocionarte en el mundo de la búsqueda
de empleo. La clave está simplemente
en llegar a conocerse mejor y en saber,
sobre todo, cómo te ha moldeado
tu investigación. Piensa en ti
como una persona completa; no sólo
como un par de manos realizando técnicas
en un banco de pruebas. ¿Qué
cualidades intelectuales importantes
has añadido? ¿Por qué
tu labor científica y todas las
cualidades que has ido reuniendo a lo
largo del Doctorado hacen que seas ideal
para el trabajo que estás solicitando?
- Hablar bien sobre
ti mismo es una habilidad que puedes
aprender (en el cuadro lateral encontrarás
algunos ejercicios prácticos).
No es como vender coches usados y no
tendrías que sentir la necesidad
de darte una ducha al acabar. Si te
has parado a pensar por un momento en
todas las habilidades que utilizas en
la entrevista, deberías ser capaz
de enumerar las cosas que haces bien
y que coinciden con las necesidades
de tu interlocutor.
Muéstrate
agradable
Clarence Darrow, la famosa abogada, dijo
una vez: "El trabajo principal de
un abogado defensor es conseguir que al
jurado le guste su cliente". Hoy
en día, estas palabras son tan
ciertas como cuando Darrow las pronunció
a finales del siglo XIX. Curiosamente,
en las entrevistas rige el mismo principio,
salvo por la diferencia de que eres tú
mismo quien debe mostrarse agradable.
Esto es fundamental. Un encargado contratará
sin problemas a una persona que le caiga
bien; por el contrario, difícilmente
contratará a alguien con quien
no se sienta a gusto, incluso si esta
persona es excelente para el puesto.
Si eres un científico
tímido, has de admitir que no será
tu investigación lo que te conseguirá
un empleo. Todo lo contrario. En realidad,
depende de varios factores, algunos de
ellos muy sutiles. Un estudio acerca de
las conductas de contratación de
los jefes de personal realizado en 1990
mostró que ciertos rasgos de apariencia
parecen ser más importantes incluso
que el hecho de estar bien cualificado
para el puesto (por ejemplo, la "buena
presencia" obtuvo más decisiones
favorables que las habilidades para el
trabajo*). A lo
que me refiero es a que, puesto que para
que te contraten debes gustarles primero,
deberás ofrecer a tu interlocutor
algo más que un proyecto de tesis
y unas cuantas publicaciones.
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La práctica como medio de
perfección: seis ejercicios
que te ayudarán a superar
la timidez
1. Haz una lista de cinco personas
de tu entorno profesional con las
que no hayas hablado desde hace
tiempo. Ponte en contacto con ellas,
en persona o por teléfono,
y reanuda la relación. No
planifiques. Que sea una charla
de amigos, algo informal, solo para
ver cómo os va y poneros
al día.
2. Todos los días, responde
a tres e-mails con una llamada telefónica,
en lugar de enviar un e-mail de
respuesta. En las comunicaciones
"en directo", de vez en
cuando suceden cosas inesperadas,
algo que no pasa en los correos
electrónicos.
3. En el próximo congreso
al que vayas, proponte asistir a
los actos de sociedad y aprovechar
cualquier oportunidad para relacionarte
y establecer contactos. O lo que
es mejor, participa en la organización
de dichos actos.
4. Ve a una feria de empleo para
adquirir experiencia en hablar sobre
ti mismo de forma concisa. En concreto,
ensaya una presentación breve
con la que puedas responder a la
típica pregunta de "háblame
sobre ti", que tan a menudo
surge en las entrevistas.
5. Infórmate sobre talleres
y seminarios de tu área que
aunque no estén relacionados
con la ciencia, te puedan servir
para familiarizarte con nuevos conceptos
del campo de las relaciones interpersonales.
6. Pregúntale a tu tutor
y a tus compañeros los nombres
de las personas de tu departamento
que, con el tiempo, se han pasado
al campo de la industria. Utiliza
estos nombres como principio de
una base de datos de contactos a
la que recurrir cuando llegue la
hora de buscar
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Estas son algunas
de las claves para caer bien:
- Una sonrisa en
el momento adecuado indica que estamos
ante una persona afectuosa; denota humanidad
y un sincero interés. Por ello,
cuando saludes a cualquiera en un entorno
profesional, sonríe amigablemente,
a pesar de lo reticente que te sientas
a entablar una conversación.
- También
es muy importante el contacto visual.
Cuando no mantienes el suficiente contacto
visual durante una conversación,
puedes provocar inconscientemente cierto
recelo en la persona con la que hablas.
Si quieres caer bien (¿y quién
no?), utiliza el contacto visual para
mostrar interés hacia la otra
persona.
- Robert Cialdini
de la Arizona State University es un
experto en todo lo que influye positivamente
en los demás. En su libro Influence--Science
and Practice, señala: "Por
lo general, nos suele gustar la gente
que es similar a nosotros, ya sea en
cuanto a opiniones, personalidad, origen
o estilo de vida". Por ello, busca
las similitudes que puedas tener con
tus contactos profesionales. Te será
mucho más fácil hablar
de las cosas que tengas en común
con esas personas, ya sean cosas relacionadas
con el mundo científico o de
tu vida personal. Establecer una conexión
o empatía a través de
similitudes es muy sencillo, sin necesidad
de intentar fingir ser alguien que no
eres.
- Céntrate
en procurar que la otra persona esté
a gusto y te sentirás menos incómodo.
En cualquier situación
profesional o social, la gente asume uno
de estos dos roles: "anfitrión"
o "invitado". Los "anfitriones"
son aquellos que se preocupan por el resto,
procurando que se sientan cómodos,
mientras que los "invitados"
se suelen quedar en las esquinas de la
sala, esperando a que alguien los rescate.
Creo que esta analogía de una fiesta
vale para la mayoría de las situaciones
con las que te puedes encontrar cuando
busques trabajo. Procura ser un "anfitrión"
siempre que sea posible. Si evitas la
incomodidad en la interacción con
la otra persona, ya sea en una reunión
social o en una entrevista, te percibirán
como una persona agradable (y a la que
se puede contratar).
Cuando pienso en mis conversaciones con
Sharon, recuerdo su preocupación
por las "manipulaciones" que
tuvo que llevar a cabo para empezar a
progresar en el mercado laboral. Sin embargo,
esa preocupación se fue desvaneciendo
a medida que se dio cuenta de que esas
habilidades se podían adquirir
como cualquier otra. Y la recompensa es
mucho mayor que cualquier técnica
más de laboratorio.
Bibliografía
* Robert Cialdini, Influence--Science
and Practice, Allyn&Bacon Publishers,
Boston, 2001.

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