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Michael
Zigmond es un importante neurocientífico
con un vibrante laboratorio y un gran
prestigio en Estados Unidos dentro de
su campo. Afortunadamente para todos nosotros,
Michael obtiene mucha satisfacción
de lo que hace fuera del laboratorio.
Junto con Beth Fischer, de la Universidad
de Pittsburgh, dirige el programa de "Formación
en ética y técnicas de supervivencia",
una maratón que se celebra anualmente
en Aspen, Colorado (EE.UU.).
Acabo de regresar
de la edición 2004 de este programa,
y tras una semana repleta de debates y
discusiones sobre todo tipo de temas,
desde cómo redactar una solicitud
de beca a búsqueda de empleo, la
cabeza me da vueltas. Una de mis sesiones
preferidas del evento fue una mesa redonda
titulada "Los diez hábitos
de los buenos científicos",
presidida por Michael Zigmond. Tras su
intervención, muchos asistentes
al seminario hablaron de sus propias experiencias.
He de reconocer que la lista de diez hábitos
caló hondo en el grupo.
Los diez hábitos
principales de los buenos científicos
Con reconocimiento
hacia Stephen Zigmond y su best-seller
"The Seven Habits of Highly Effective
People" [Los siete hábitos
de las personas altamente eficaces], Zigmond
se centró en el siguiente listado
de hábitos que consiguen que los
científicos con éxito brillen
en cada aspecto de su profesión.
En esta columna me ceñiré
exclusivamente a cómo estos hábitos
pueden ayudar a los buscadores de empleo.
1. Esté
informado: Zigmond comienza por la
máxima "conózcase a
usted mismo" y no podría estar
más de acuerdo con él. El
buscador de empleo ha de saber lo que
quiere, mediante un exhaustivo auto-análisis;
cuáles son sus habilidades, a través
de una evaluación sistemática
de sus destrezas; y qué tipo específico
de trabajo está buscando, habiendo
estudiado exhaustivamente las oportunidades
al alcance de alguien con su formación,
experiencia y talento.
Una de las áreas
que, según Zigmond, diferencia
a los mejores científicos es que
éstos trabajan fácilmente
con (o alrededor de) las "normas",
sean éstas las reglas del entorno
académico o el industrial o las
normas del buscador de empleo, etc. Hay
tres tipos de reglas, dice, y los científicos
han de estar al tanto de todas ellas.
Algunas reglas son verdaderas y deberían
serlo, como por ejemplo Investigación
= experimentos + redacción de trabajos.
Algunas reglas son verdaderas pero no
deberían serlo ("Es necesario
tener datos preliminares antes de formular
propuestas"; "la investigación
siempre debe partir de una hipótesis"),
y finalmente, algunas reglas no son
verdaderas pero deberían serlo
("La buena docencia es esencial cara
el ascenso profesional"). Imagino
que todo esto les hará pensar...
2. Conecte con
los demás: trabajen en un entorno
académico o industrial, los mejores
científicos forman parte activa
de una malla densa de contactos profesionales.
Son conscientes de que el networking
(o establecimiento de redes de contactos)
es un talento que hay que poner en práctica
a lo largo de toda la vida laboral. Estos
científicos buscan mentores y colaboradores
en todas las etapas de sus carreras profesionales;
están en contacto con compañeros
del gremio y comunidades de científicos
y siempre quieren conocer las impresiones
y los comentarios y opiniones de los demás
para crecer.
3. Planifíquese
con antelación: éste
es el punto que a mí más
me cuesta y, aparentemente, lo mismo le
sucede a muchas otras personas, que con
tanto trabajo sobre la mesa, sienten que
se les hace prácticamente imposible
tomarse el tiempo para planificar. "Los
científicos con éxito se
planifican con antelación, y luego
van pensando hacia atrás",
señaló Zigmond. Su usted
sabe dónde quiere estar en veinticuatro
meses, luego le resultará más
sencillo ir trabajando hacia atrás
y proyectar los pasos importantes que
tendrá que ir dando para conseguir
su objetivo final. ¿Quiere tener
un nuevo puesto en una empresa de biotecnología
este mismo mes del año que viene?
Trabaje en retrospectiva y verá
como quizás encuentre el incentivo
que necesita para comenzar a actualizar
su CV mañana mismo.
4. Seleccione
los problemas de forma inteligente:
Zigmond dice que los buenos científicos,
cuando planifican su investigación,
consideran esencial escoger áreas
de investigación en función
de su nivel de interés y relevancia
dentro de su campo de trabajo y las posibilidades
de financiación. Algo semejante
sucede con loa buenos buscadores de empleo:
ellos también son selectivos a
la hora de escoger oportunidades; no aceptan
lo primero que ven. Por ejemplo, analizar
si estaría contento o no en una
empresa muy pequeña antes de comprometerse
en un trabajo en una start-up le
ahorraría muchos disgustos, si
luego comprueba que su trabajo y su misma
felicidad requieren los recursos y el
entorno de una empresa más grande.
5. Concentración:
la capacidad de concentración es
uno de los factores más frecuentemente
mencionados en los estudios sobre personas
con éxito. "La palabra "obseso"
no tiene connotaciones negativas entre
los investigadores", señala
Zigmund. "De hecho, se acepta e incluso
se espera que los mejores científicos
estén al manos un poco obsesos
con su trabajo, y esto se ve reflejado
en las horas que le dedican. Los mejores
científicos no tienen miedo a invertir
entre sesenta y cinco y setenta horas
semanales en su trabajo". Mientras
oía esto, me acordé de como
la mayoría de los buscadores de
empleo se concentran en su búsqueda
de empleo una media de treinta minutos
diarios... Imagínese cuánto
más avanzaría si se centrase
en su búsqueda de empleo con la
precisión de un rayo láser,
en lugar de tratarla como algo secundario.
Les remito a la regla número tres.
6. Jamás
diga cosas de usted que no sean ciertas:
este hábito, que el seminario de
"Formación en ética
y técnicas de supervivencia"
describía como "ingrediente
clave en la ética científica",
también concierne a los que buscan
trabajo. A los buscadores de empleo a
menudo les resulta muy tentador dar una
imagen falsa de sí mismos y de
sus capacidades cuando están ante
un posible contratador; muchos incluso
sienten que tienen que exagerar su experiencia
para conseguir "venderse". Recuerdo
una situación en las que fui un
poco hiperbólico a la hora de describir
las cualidades de mi empresa a un posible
cliente. Todavía me duele pensar
en todo aquello porque, aunque obtuve
el proyecto en cuestión, fallamos
en su puesta en funcionamiento. De igual
modo, aquellos que inflan su currículum
pueden encontrarse en dificultades si
el empleador, en un momento dado, cuenta
con esas habilidades para lograr algo.
7. Busque el equilibrio:
los científicos exitosos saben
que tienen que saber equilibrar varias
dimensiones de su vida laboral. Independencia
y trabajo en equipo conforman uno de estos
dúos que exigen un equilibrio.
Mientras que la independencia se percibe
a menudo como un indicador del éxito
en la escalera académica, no sucede
lo mismo en el campo de la industria.
Incluso los principales científicos
académicos, señala Zigmond,
complementan y equilibran su independencia
con un cierto grado de trabajo en equipo.
"Otra área de equilibrio para
los científicos es modestia frente
a auto-promoción", indica
Zigmong. "Una excesiva dependencia
en la modestia a menudo cortocircuita
la movilidad ascendente. Por otra parte,
la gente suele considerar el exceso de
auto-promoción como algo no ético".
8. Hágalo
lo mejor que pueda: estoy seguro de
que siempre hace las cosas de la mejor
manera posible, ¿verdad? Sin embargo,
yo a menudo acabo haciendo las cosas no
todo lo bien que podría porque,
como perfeccionista que soy, pierdo demasiado
tiempo esforzándome en ser el mejor.
"Anticipe y tolere la imperfección",
dice Zigmond. "Las personas más
exitosas se dan cuenta de que no es práctico
exigir la perfección en todo momento".
La máxima de hacer las cosas lo
mejor posible supone sacar adelante, diariamente,
una serie de resultados, aunque esto suponga
dejar a un lado su llamada interna a la
perfección absoluta. Ese CV que
ha ido modificando y afinando durante
meses tiene que servirle y punto: ahora
mismo, lo imperativo es pasar a la acción.
9. Acepte responsabilidades:
Zigmond ha descubierto que todos los científicos
exitosos que ha conocido tienen algo en
común: no dudan es asumir responsabilidades
que les pasan otros. Sin caer en una carga
excesiva de compromisos, Zigmond aconseja
a los jóvenes científicos
que obtengan toda la experiencia que puedan
en comités locales o en grupos
de su comunidad. Una amiga mía
consiguió un muy buen trabajo para
una importante compañía
farmacéutica porque aceptó
una responsabilidad que nadie más
quería: ser la presidenta de un
encuentro regional que se celebraría
en el patio de su casa.
10. Sea compasivo:
aunque todos sabemos de determinadas personas,
bien visibles en la sociedad, que no practican
este hábito, la mayoría
de los científicos exitosos gestionan
sus relaciones interpersonales con un
cierto grado de compasión. Tratan
a sus compañeros de trabajo y a
sus empleados con respeto y son colaboradores
y amables. "Siempre equilibre esto
con lo que yo llamo "auto-compasión"
", señala Zigmond, recordando
a su audiencia una cita de una académico
hebreo, Hillel, que dijo: "Si yo
no soy para mí, ¿entonces
quién será para mí?
Y si sólo soy para mí, ¿entonces
quién soy?".
En mi próxima
columna, el tercer y último artículo
sobre "factores del éxito
profesional", hablaré acerca
de lo que he aprendido de mis mentores
y compañeros sobre el pensamiento
creativo. Aunque mucha gente ve la búsqueda
de empleo como un proceso estándar,
regulado y compartimentado, pueden suceder
muchas cosas cuando se atreve a romper
con el reglamento y a pensar creativamente.
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