|
Basándome
e inspirándome en el material de
Beckwith, he desarrollado sus reglas todavía
más para mostrar de qué
modo son transferibles al profesional
técnico.
No se esfuerce
únicamente en alcanzar la perfección
- a veces es preferible un "muy bien"
Soy un perfeccionista
y siempre he llevado esa etiqueta con
honor. Recuerdo todo el sudor que puse
en mis primeros materiales personales
de márketing, cuando estaba a punto
de licenciarme. Tardé semanas en
pulir y repulir mi currículum,
y cuando por fin mandé por correo
unas trescientas copias de lo que estaba
convencido era el mejor CV jamás
escrito, sentí como que, por fin,
lograba deshacerme de una carga terrible...
¿Y saben qué? ¡Las
malditas hojitas sólo lograron
cosechar dos míseras respuestas
negativas!
En Selling the
Invisible, Beckwith describe una importante
regla de márketing que avergonzará
a cualquier perfeccionista. Básicamente,
el autor opina que "muy bien"
es a menudo mejor que "lo mejor".
Así es como él prioriza
sus planes de márketing:
1) Muy bien
2) Bien
3) Lo mejor.
4) No bien
5) Verdaderamente horrible
¿Puede ser
cierto que un plan de márketing
"muy bueno" sea preferible,
en su búsqueda de empleo, al "mejor"
plan"? Háganme caso aunque
sólo sea esta vez... La razón
principal por la cual uno se diseña
de un plan de búsqueda de empleo
es para conseguir un trabajo, y ese "muy
buen" plan que puede ser desarrollado
y ejecutado en unas cuantas semanas es
muchísimo mejor que "el mejor"
plan, cuya implementación podría
requerir hasta varias meses. Tal y como
observa Beckwith, la vía a la perfección
a menudo lleva a la procrastinación,
y en el negocio de la búsqueda
de empleo, el llegar el primero también
tiene cierto mérito.
El fracaso hace
que uno se sienta miserable pero constituye
un elemento crucial cara el éxito
No hay ningún
otro temor más difundido entre
los profesionales que el temor al fracaso.
Como asesor profesional, hablo con individuos
de todos los niveles en organizaciones
sobre lo que les ha ayudado a alcanzar
el éxito y lo que ha interferido
en sus carreras. Una y otra vez me comentan
que el temor al fracaso es lo bloquea
e que impide dar pasos al frente; pero
también oigo que la superación
de dicho temor puede impulsar a los mejores
hacia delante.
Recuerde: el campeón
mundial de béisbol sólo
tiene que ganar un 57% de los juegos;
Tomás Edison "fracasó"
en miles de experimentos antes de encontrar
el filamento que conseguiría crear
la primera bombilla eléctrica.
Enfrentémonos a ello...: el fracaso
es parte del éxito, y si se dedica
regularmente a desbaratar sus ideas simplemente
porque le preocupa su hipotético
fracaso, que sepa que sólo está
imposibilitando futuras victorias.
Cada objetivo, incluso
la obtención de un empleo, se reduce
a un juego de números. Los "entrevistandos"
por vía telefónica a veces
"fracasan" hasta cinco o seis
veces antes de que una de estas primeras
entrevistas no presenciales les conduzcan
a un encuentro cara a cara. Los buscadores
de empleo que obtienen los mejores trabajos
hacen, por lo general, una media de tres
o cuatro entrevistas cara a cara antes
de que se les haga una oferta en firme.
El resto de las ofertas van a parar a
otros solicitantes. Sí, no lo dude:
la gente falla antes de dar un paso adelante.
Así que la
próxima vez que le surja una idea
sobre una nueva forma de establecer una
relación o un contacto útil
(el networking del que siempre
hablamos), no la rompa en pedazos. Puede
que triunfe o que fracase, pero en cualquier
caso estará un paso más
cerca de su objetivo.
Las primeras impresiones
son críticas... pero también
las últimas
La gente tiende a
recordar el primer y el último
elemento de una serie. Pídale a
alguien que recuerde una sucesión
de números, por ejemplo, y comprobará
como tenderá a acordarse del primero
y el último, y a olvidarse de algunos
de los dígitos intermedios. Como
seleccionador de ejecutivos, siempre intento
colocar a mis candidatos en uno de esos
dos huecos el día de la entrevista:
en primer o en último lugar.
Los publicistas reconocen
este principio: se puede deducir a partir
del tipo de anuncios que se publican en
el interior de la portada y en la contraportada
de la revista. Pagan tarifas altísimas
por esta cobertura especial. Cuando se
trata de entrevistas, sin embargo, yo
pagaría una tarifa todavía
mayor por que me garantizasen el último
hueco del día... La persona a la
que se le hace la última entrevista
del día es, siempre, la que los
jefes de contratación recuerdan
más claramente. Los otros candidatos
a menudo tienden a ser comparados con
este último entrevistado, que estaría
en clara ventaja de haber hecho una buena
labor.
Si lo consigue, dese
a usted mismo la oportunidad de dar una
magnífica última impresión.
Tenga una actitud
de sana desconfianza hacia todo aquello
en lo que confíe
Uno de los mayores
errores que se puede cometer en una búsqueda
de empleo es seguir ciegamente las "reglas
sagradas" prescritas por otros que
han pasado por la senda laboral antes
que usted. Por ejemplo, aunque las máximas
de que "los especialistas en recursos
humanos son una pérdida de tiempo"
y de que "el currículum ideal
ha de tener dos páginas de extensión",
pueden ser, en ocasiones, certeras, no
creo que valga la pena subordinar su éxito
a este reglamento.
Recuerdo una ocasión
en la que una importante empresa química
que estaba preparándose para entrar
en el campo de la biotecnología
me solicitó que diese una presentación
sobre los servicios ofertados por mi compañía
de selección de personal. Me indicaron
que me sentase en una gran mesa de conferencias,
frente a tres directores ejecutivos de
la empresa química y al lado de
la jefa de recursos humanos. A lo largo
de mi intervención me dirigí
casi exclusivamente a los tres directores
ejecutivos, porque me convencí
a mí mismo de que la señora
de RH no iba a ser parte del proceso de
toma de decisiones. Lamentablemente, cuando
recibí la noticia de que no habíamos
sido seleccionados, la que me llamó
por teléfono fue la jefa de RH,
que me dijo que no se había sentido
cómoda con la química personal
entre ambos.
En su libro, Beckwith
alude a determinados estudios que señalan
que cuando la gente, ante una pregunta,
afirma que está 100% convencida
de la veracidad de su respuesta, sólo
están en lo cierto el 85% de las
veces. El 15% restante constituye un hueco
lo suficientemente grande como para que
se lo piense dos veces la próxima
vez que tenga la intención de decir
que está absolutamente seguro
de su respuesta. Tal y como la pone Beckwith:
"Cuestiónese la autoridad,
incluso la suya".
Muestre sus verrugas
Admitir que tiene
puntos débiles es una forma magnífica
de conseguir un trabajo. Sí, lo
ha oído bien... Mostar que tiene
unas cuantas verrugas no es siempre mala
idea. De hecho, pueden hacerle parecer
una persona real y sincera.
Investigadores de
la Cleveland State University crearon
dos candidatos ficticios para un mismo
puesto de trabajo, con cualificaciones
idénticas, y únicamente
una muy importante aunque sutil diferencia
entre ambos. Uno de los candidatos tenía
una carta de referencia perfecta. La carta
de recomendación del otro candidato
era idéntica pero incluía
un comentario adicional: "A veces,
puede resultar un poco difícil
llevarse bien con Juan".
¿A quién
tuvieron más interés por
entrevistar los empleadores? Al bueno
de Juan, a pesar de sus pequeñas
querellas interpersonales. La conclusión
a la que llegaron fue que la "verruga"
hizo más creíble toda la
carta y, de este modo, Juan fue visto
como una persona real. ¡Esto es
algo a tener en cuenta la próxima
vez que convenza a su compañero
de laboratorio para que sólo ponga
maravillas sobre usted en su carta de
recomendación!
La concentración,
combinada con pasión, es la clave
del éxito
Las empresas han
corroborado, desde hace años, que
la clave del éxito comercial es
la concentración fanática
en un sólo producto o servicio.
Los consumidores tienden a recordar las
empresas que están especializadas,
y cuyo hueco les proporciona un rincón
único en el mercado. Selling
the Invisible utiliza el caso de la
compañía Domino´s
Pizza como ejemplo. En Estados Unidos,
cuando la gente piensa en un servicio
rápido y seguro de entrega a domicilio
de pizzas, piensa en Domino´s.
Tom Monaghan, el fundador de Domino´s,
afirma que el meteórico triunfo
de su empresa se debió a "una
obsesión fanática por hacer
las cosas bien".
Por lo tanto, cuando
se dirija a una entrevista, debería
recordar el secreto de la "concentración
fanática" en su objetivo.
Muestre toda su pasión y combínela
con una presentación que ponga
en relieve toda la creatividad y todas
las destrezas de resolución de
problemas que usted puede aportar a su
trabajo. Aunque las empresas hablan hoy
en día sobre la necesidad de tener
a generalistas entre sus filas, a la hora
de la verdad, los candidatos a los que
alistan son aquellos que también
son capaces de mostrar una concentración
fanática.
Conclusión
Mis dos últimas
columnas han tratado de desarrollar doce
críticas reglas de márketing,
todas ellas mencionadas en la obra más
importante jamás escrita sobre
el tema. Aunque no les instaría
a que corriesen ahora mismo a la librería
más cercana a comprar una copia
de Selling the Invisible (la obra
está más bien dirigida al
especialista en márketing corporativo),
los puntos a los que he aludido en estos
dos artículos deberían haberle
servido de valioso recordatorio de que
cada vez que entra en el mercado laboral,
entra en un proceso de venta.
Así que la
vieja expresión de "ir a comprar
un trabajo" (o job shopping,
en inglés), no es realmente correcta...
Cuando uno está "de compras"
tiene una actitud enteramente diferente
a la del que es vendedor. Si usted está
ahora mismo "de compras", buscando
un trabajo, en lugar de estar auto-comercializándose
adecuadamente en vistas a encontrarlo,
necesita cambiar de marcha o puede que
su jornada de tiendas acabe siendo interminable.
|