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Sé
lo importante que es el teléfono
porque es mi eterno acompañante.
Literalmente, apenas consigo despegármelo
de la oreja. Aunque puede llegar a ser
realmente tedioso, también tiene
una ventaja. Cualquiera que utilice mucho
el teléfono, aprende a escuchar
realmente bien. Al igual que los ciegos
desarrollan otros sentidos, mi oído
se beneficia enormemente de esta mi dependencia
del teléfono. Sin embargo, hasta
hace poco no me daba cuenta de que, a
menudo, me veo influido, subconscientemente,
por el sonido de otras voces, y de que
algunas personas saben cómo sacarle
partido a este hecho. Los mejores buscadores
de empleo saben que, cara el éxito,
"sonar bien" es igual de importante
que las palabras que se escogen para transmitir
el mensaje en cuestión.
Hace unas dos semanas,
un ocupado viernes por la tarde, estaba
en mi despacho cuando recibí otra
llamada telefónica. Todos mis compañeros
se habían marchado ya, al toque
de las cinco campanadas, así que
ahí quedaba yo, haciendo de recepcionista,
saltando de una a otra línea telefónica
cada dos minutos. Odio decirle
a un cliente que espere mientras que atiendo
a otra llamada, pero por alguna razón
en esa ocasión hice precisamente
eso. El que llamaba era un caballero con
un marcado acento asiático y unos
modales muy profesionales y corteses.
Con un tono precipitado, le expliqué
que estaba hablando con alguien en otra
línea y le pregunté si podía
ponerse en contacto con él alguien
de la oficina el lunes siguiente.
Y sin embargo,
me encontré devolviéndole
la llamada yo mismo diez minutos más
tarde.
¿Qué
caracterizó a ese brevísimo
diálogo que me hizo llamarle tan
pronto terminé mi otra conversación?
No fueron únicamente las palabras
que empleó, aunque sin duda, éstas
ayudaron: se notaba que había reflexionado
acerca de que decirme antes de marcar
mi número. (Consideré el
transcribir nuestro minuto de conversación
en este artículo, pero en papel
no se diferencia nada de cualquier otra
conversación de negocios).
Mi respuesta a su
llamada tuvo, en último término,
algo que ver con el tono de su voz. No
sé cómo describirlo. Las
notas que apunté durante nuestra
conversación hacían hincapié
en el hecho de que mi interlocutor "sonaba
muy profesional" y que "parecía
ser el tipo de persona que se merecía
una respuesta particularmente educada".
Casi desistí de mi idea de escribir
este artículo porque empecé
a pensar que no había relación
alguna entre estas impresiones generales
y el hecho de que hubiese optado por responder
al caballero de la llamada... ¡Casualidades
de la vida!
Sin embargo, a lo
largo de la siguiente semana, viví
por lo menos otras seis situaciones en
las que me vi influido o bien muy positivamente
o muy negativamente únicamente
por el tono de voz de mi interlocutor
y por sus dos primeras frases. Sabía
que había algo aquí que
era mucho más difícil de
determinar y definir que otras herramientas
para la búsqueda de empleo. ¿Cómo
era posible que pudiese desarrollar un
respeto inmediato por alguien con el que
sólo había hablado unos
instantes?
Elementos clave
para transmitir respeto por vía
telefónica
En todas las situaciones
que he analizado desde que comencé
a darme cuenta de estas decisiones subconscientes,
he descubierto que el interlocutor siempre
consigue o despertar mi interés
o bien hacerme desconectar por completo
en los primeros dos minutos. Nunca lo
hubiese admitido de no haber estudiado
un poco el tema y descubierto que no soy
el único que piensa de este modo.
Rene Grant-Williams, autor de la excelente
obra Voice Power (Amacom, 2002), se refiere
a esta decisión subconsciente como
"la brecha que separa el que la gente
simplemente oiga tus pensamientos y el
que, de hecho, los recuerde y luego actúe
en función de ellos".
Son dos los elementos
que determinarán su credibilidad
y respeto al teléfono: el mensaje
y su envoltorio.
Elemento #1, el
mensaje: si la actividad telefónica
que le preocupa es la típica llamada
telefónica a un posible contacto,
entonces ya será consciente de
lo importante que es transmitir el mensaje
adecuado. No puede llamar, por ejemplo,
a un director de personal, y pedirle directamente
un trabajo. Obtendrá lo que yo
llamo siempre "el rebote a RH".
(Esto es lo que sucede cuando pregunta:
¿Habría alguna vacante?,
y su interlocutor al otro lado de la línea
le transfiere la llamada al departamento
de Recursos Humanos.) Su mensaje tiene
que ser desarrollado cuidadosamente teniendo
en cuenta el objetivo específico
de la llamada.
Dado que ya hay un
número considerable de buenos artículos
en Next Wave que versan sobre cómo
ayudarle a desarrollar el mensaje adecuado
si su finalidad es el networking (o establecimiento
de redes de contactos), no repetiré
aquí esa información. Sin
embargo, mencionaré algunos puntos
específicos que, por su grado de
importancia, vale la pena volver a resaltar
una vez más:
- Tenga
el mensaje que quiere transmitir escrito
y preparado con antelación.
Incluso el cazatalentos más experimentado
tiene un guión a mano para todas
y cada una de las "emocionantes
oportunidades laborales" sobre
las que pide información. Si
desea preguntarle a la persona con la
que va a hablar qué responsabilidades
tiene en el trabajo o si le puede dar
el nombre de alguien de su gremio con
el que ponerse en contacto, tenga esa
pregunta escrita delante de usted. No
permita que se le olvide.
- Sepa cuál
es su objetivo antes de llamar.
La gente aprecia que las personas con
las que hablan por teléfono sepan
qué es lo que pretenden con su
llamada porque esto ayuda a que fluya
la conversación. Una persona
con objetivos claros transmite respeto.
- Que la llamada
no dure más de cinco minutos.
No trate de ponerse contacto con una
persona ocupada y pretenda, a priori,
robarle quince o veinte minutos de su
mañana. Sea cual fuere el objetivo
de su llamada, debe proponerse lograrlo
en cinco minutos o menos. No se ofenda
si sólo obtiene sesenta segundos
del tiempo de su interlocutor y siéntase
todo un afortunado si consigue algo
más que los cinco minutos habituales.
Elemento #2, el
envoltorio: éste es el elemento
que tiene una mayor repercusión
en el nivel subconsciente. Viene a ser,
básicamente, el sonido de su voz
y esas pocas frases que pronunciaría
para establecer su profesionalidad. Es
lo que distingue una llamada ganadora
de otra considerada "un incordio".
He aquí unos cuantos consejos:
- Comience sus
llamadas telefónicas con una
pregunta inicial cortés.
"¿Dispone de unos instantes
para que le haga una breve consulta,
o le pillo en un mal momento?"
funciona muy bien. Esta introducción
focaliza la atención de su interlocutor
sobre su mensaje ya que ha mostrado
un respeto por su tiempo.
- Hable sin miedo
y exprésese con confianza. Muchos
científicos son callados y reservados
y les altera tener que hacer una llamada
telefónica a un desconocido.
El tono, el volumen y la entonación
de su voz le indican a la persona al
otro lado de la línea, a un nivel
subconsciente, su grado de comodidad
y el tipo de respuesta que se merecen
sus preguntas. Deje sus temores a un
lado y concéntrese en el sonido
de su voz.
- Haga pausas
frecuentes para invitar a la respuesta.
¡Pero que sean naturales!
No altere el tono de su conversación,
convirtiendo afirmaciones en oraciones
interrogativas, en momentos inadecuados.
- Adapte el ritmo
de su habla al estilo conversacional
de su interlocutor. Si está
hablando con una persona lenta y pensativa,
no le atragante haciéndole escuchar
su mensaje en veinte segundos. Ajuste
su ritmo en función de su interlocutor.
Una herramienta
que empleamos cuando no podemos establecer
una comunicación real
Nadie que utiliza
mucho el teléfono opina que éste
constituye la única vía
posible de comunicación. El teléfono
es sólo una muleta: un objeto del
que se vale la empresa en situaciones
en las que la comunicación real,
cara a cara, no es posible. Lamentablemente
para el buscador de empleo, cada vez es
menos habitual tener conversaciones cara
a cara sin antes tener que pasar por el
anillo de una conversación telefónica
exitosa.
Podemos estar hablando
de una llamada a un posible contacto o
de una entrevista telefónica. Cualquiera
que sea el escenario comunicativo, si
se concentra en presentar un mensaje claro
y consistente en un envoltorio "que
suene profesional", no me cabe duda
de que pasará a la siguiente "fase",
cualquiera que ésta sea.
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