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En
un congreso reciente al que asistieron
tanto recién licenciados como profesionales
con una dilatada experiencia laboral,
todas las personas (salvo una minoría
perteneciente a unas cuantas ramas profesionales
muy solicitadas) que se refirieron a su
experiencia de búsqueda de empleo
coincidieron en que había sido
un proceso desesperante.
Tras este congreso,
comencé a preguntarme cómo
es posible que dos personas con perfiles
educativos y laborales muy semejantes
puedan tener experiencias de búsqueda
de empleo radicalmente diferentes y pensé
que podría ser útil analizar
los diversos aspectos laterales que intervienen
en el proceso. Muy a menudo, las razones
de las diferencias se deben a las circunstancias
únicas que cada individuo lleva
a su búsqueda de empleo. En ocasiones,
estas circunstancias pueden cambiarse,
pero otras veces, uno no puede hacer nada
más que reconocer los efectos que
éstas pueden tener en la propia
búsqueda de empleo.
Los factores
que afectan a la búsqueda de empleo
El factor de la
situación geográfica
La situación geográfica,
como le dirán los corredores de
fincas, lo es todo. Pero su ubicación
no tiene porque limitar sus opciones.
De las universidades del Oeste americano,
por ejemplo, salen cientos de científicos
excelentes con muy pocas perspectivas
laborales en la zona. Las empresas de
biotecnología, por otra parte,
han proliferado en racimos geográficos,
y la consecuencia inmediata de este "efecto
racimo" es que, a menudo, las empresas
pueden encontrar nuevos empleados residentes
en la región. Aunque esta realidad
solía afectar únicamente
a licenciados y a titulados con Máster,
en la actualidad muchos doctores están
descubriendo que les cuesta conseguir
entrevistas debido a que los empleadores
están satisfechos con los candidatos
locales.
Las empresas no tienen
objeción alguna para "reubicar"
a los individuos buenos; es sólo
que, a menudo, encuentran a la persona
"adecuada" en el patio de atrás.
Lo mejor que puede hacer bajo estas circunstancias
es viajar, para recopilar información
y solicitar entrevistas, a las zonas específicas
donde estén ubicados muchos posibles
empleadores. Prográmese para pasar
una semana visitando tantas empresas como
pueda (incluso aunque el gasto tenga que
salir de su propio bolsillo). Los encuentros
cara a cara le ayudarán a desmitificar
este desequilibrio que siente a favor
de la mano de obra local.
El objetivo de estas
visitas debería ser reunirse con
y hablar con gente, no encontrar un trabajo.
Eso vendría después. Su
meta es conocer a individuos con los que
conecte: éstos, que no le quede
ninguna duda, se pondrán en contacto
con usted y le ayudarán cuando
surjan vacantes en sus empresas.
El factor del
estatus de emigrante
Si no es un residente
permanente o un ciudadano estadounidense,
su búsqueda de empleo en los EE.UU.
(recuerden que me suelo ceñir a
este mercado, el mío) será
substancialmente más difícil.
Algunos jefes de personal particularmente
motivados pueden, en ocasiones, marcar
la diferencia en este sentido, pero la
mayoría de las empresas tienen
políticas predeterminadas en relación
con las solicitudes de candidatos sin
permiso de residencia permanente.
Las dificultades
relacionadas con la inmigración
no son insuperables; todas las empresas
farmacéuticas y de biotecnología
estadounidenses tienen contratados a expertos
que comenzaron a trabajar con visados
de estudiante y que tuvieron que ser patrocinados.
A menudo me sorprende que individuos capaces
de predecir que antes o después
tendrán que enfrentarse a problemas
de visado no se esfuercen por desarrollar
tempranamente una red de contactos de
científicos de sus propios países
que estén asentados en los Estados
Unidos. Yo aconsejaría a los jóvenes
científicos no estadounidenses,
deseosos de trabajar en mi país,
que se pongan en contacto con las redes
ya formadas de profesionales de sus respectivos
países. Un ejemplo de éstas
sería la American Association
of Indian Pharmaceutical Scientists
(una de las unidades de la American
Association of Pharmaceutical Scientists).
Para obtener más
información sobre este tema, refiérase
a la sección de "Inmigración"
de este portal.
El factor del
doblete ( las parejas cuyos dos miembros
pertenecen al mismo campo profesional)
Las parejas pertenecientes
al sector de la industria farmacéutica
y biotecnológica (muchas de las
cuales se conocieron a lo largo de la
etapa doctoral) se cuentan a miles. En
muchos casos, ambas partes están
contratadas en la misma empresa: entidades
ilustradas que no ven problema alguno
en que haya una pareja dentro de la misma
organización. De todas formas,
no todas las empresas ven las cosas de
esta manera. Muchos empleadores comentan
que la contratación de una pareja
en una misma empresa puede dar lugar a
situaciones problemáticas. Aunque
esto jamás se dice explícitamente,
yo creo que, a menudo, cuando un seleccionador
tiene delante a una pareja de científicos,
y a otros profesionales "independientes"
con cualificaciones semejantes, opta por
contratar entre éstos últimos.
Mi consejo es que
nunca transmita la impresión se
que esté buscando un acuerdo de
"dos ofertas de trabajo paralelas".
Creo que, como pareja, deben arriesgarse
y tomar una decisión profesional
en base a una sola oferta de empleo, preferiblemente
en una zona que ofrezca perspectivas laborales
decentes para su compañero/a. Muchas
parejas deciden que la mejor manera de
actuar es que se traslade aquel que consigue
empleo, dejando atrás al que todavía
no ha encontrado trabajo. En mi opinión,
estás búsquedas de empleo
"a distancia" no funcionan:
los empleadores son conscientes de que
el empleado recién contratado se
vería obligado a prolongar indefinidamente
una relación sentimental a distancia
que fácilmente puede irse deteriorando,
y consecuentemente tratan de evitar esta
situación.
El factor de la
edad
No tiene que ser
mayor para experimentar discriminación
por edad. Conozco a un tipo que se dedicó
a la electrónica durante varios
años antes de decidir cursar una
carrera universitaria. Optó por
especializarse en biotecnología
porque su sueño era ayudar a desarrollar
curas para ciertas enfermedades. Sin embargo,
cuando estaba a punto de licenciarse y
empezó a buscar trabajo, se encontró
con que estaba compitiendo con otros licenciados
de cinco a diez años menores que
él, y comprobó como este
hecho dificultaba en gran medida su búsqueda.
De igual modo, también es posible
que una persona que haya completado su
tercer posdoctorado - y que, por lo tanto,
tenga cuatro o cinco años más
que el resto de la competencia - tenga
que enfrentarse a bastante resistencia
por parte de los empleadores.
La discriminación
por motivos de edad está muy presente
en los lugares de trabajo estadounidenses,
y la verdad es que, como solicitante de
empleo, poco puede hacer al respecto.
Les diré que esconder fechas en
el currículum o eliminar partes
enteras de su pasado no le ayudará.
Conseguirá quizás pasar
las primeras fases de algún proceso
de selección, pero la pregunta
es la siguiente: ¿le interesa de
verdad trabajar para una empresa que le
discriminaría si conociese su edad?
Concéntrese en lo que su edad puede
aportar al trabajo. ¿Qué
experiencias adicionales ha tenido en
su vida profesional? Asegúrese
de que su currículum muestre su
edad como un valor añadido. Cuanto
mayor sea, y cuanto menos tradicional
sea su perfil, más puede ofrecer,
y su empleador debe saberlo. El tipo que
mencioné anteriormente modificó
su currículum para reflejar de
qué forma sus habilidades en los
campos de la electrónica y la mecánica
podían ser un recurso excelente
para cualquier jefe de laboratorio con
una mesa de trabajo llena de aparatos
y maquinas caras.
Para concluir:
un final feliz
Sí: su búsqueda
de empleo tendrá un final feliz.
A pesar de todas las dificultades que
haya vivido en sus carnes (hayan sido
alguna de las cuatro mencionadas en este
artículo o alguna otra todavía
menos habitual), descubrirá que
el que insiste siempre triunfa. ¡Menudo
alivio se siente cuando se salta la última
valla y se consegue el primer trabajo
bien pagado!
A lo largo
de mi vida, he experimentado dos acontecimientos
impredecibles que, súbitamente,
me obligaron a lanzarme a la búsqueda
de empleo. Sé lo agobiante que
es tener que ejercitar esos músculos
tan poco utilizados - los que hay que
poner en marcha para buscar contactos,
por ejemplo. Sin embargo, les diré
algo: cada vez que he sobrellevado este
proceso, he salido victorioso de él
sintiéndome un hombre más
feliz. Esta misión particular de
la búsqueda de empleo tiene algo...
diría que es casi como una prueba
de fuego. Nunca lo olvide: tras la agonía
de la búsqueda está el éxtasis
del entusiasmo renovado por su vida profesional.
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