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Por
ejemplo, en uno de mis primeros años
de mi carrera académica, el jefe
del Departamento me pidió que presidiese
el comité del seminario de investigación.
En realidad, hacía tiempo que tal
comité había perdido su
función, y nadie quería
asumir la tarea de ponerlo en marcha.
Me habían advertido del riesgo
de aceptar demasiadas tareas en comités,
como profesor novel, pero en cualquier
caso acepté. Me dieron un pequeño
presupuesto para hacer lo que yo considerase
más conveniente. No supuso mucho
trabajo y lo que yo hice no fue en absoluto
original pero, en cualquier caso, mis
esfuerzos fructificaron. Gracias a ellos:
1.
Me puse en contacto con personas interesantes
del Departamento, de la universidad y
de más allá.
2. En las mentes de mis colegas, se creo
una estrecha asociación entre la
investigación, en general, y mi
persona: un verdadero punto a favor para
cualquier profesor principiante.
3. Pude poner el práctica el viajo
dicho que dice: "Es más fácil
decir NO a algo que no quieres hacer si
ya has dicho que SI a algo que quieres
hacer". En otras palabras, después
de asumir mi papel como presidente del
mencionado comité, me pude permitir
el rechazar otras tareas para las que
no tenía ni tiempo ni interés.
Hace
unos diez años, algunos de los
doctorandos de ingeniería de Stanford
comenzaron a confiarme que, aunque estaban
interesados en forjarse una carrera académica
después de su graduación,
muchos no querían hacerlo en el
entorno de presión y de financiación
incierta de las mejores universidades
de investigación (entre las que
se incluiría Stanford).
Decidí
organizar un seminario semanal de una
hora de duración para examinar
los diferentes tipos de instituciones
académicas que existen en la actualidad.
En éste, quedo inmediatamente patente
que muchos de mis estudiantes sabían
muy poco acerca del funcionamiento de
la universidad y de las actividades del
profesorado fuera de las aulas y del laboratorio.
Expandí los objetivos del seminario
de tal forma que incluyesen todos los
aspectos relacionados con la preparación,
la búsqueda y el éxito en
las carreras académicas en los
campos de la ciencia y la ingeniería.
Ésta
fue otra actividad extra que realicé
además de mis obligaciones habituales
y, una vez más, desembocó
en nuevas oportunidades.
Basado en mi
experiencia en el mencionado seminario,
decidí escribir un libro que pudiese
llegar a un auditorio mayor. Le pedí
a mi decano que me concediese una beca
de 15000 dólares para poder pagar
los honorarios de un estudiante ayudante
pero, básicamente, acepté
escribir el libro en mi tiempo libre.
Los dos años que me llevó
hacerlo acabaron estando entre los más
emocionantes e intelectualmente interesantes
de toda mi carrera. La obra, Tomorrow's
Professor: Preparing for Academic Careers
in Science and Engineering, me puso
en contacto con muchísimos colegas,
hasta ese momento desconocidos, de los
Estados Unidos y Canadá, interesados
en el proceso de formación del
futuro profesorado universitario.
El
libro me condujo, a continuación,
a la actividad "extra" que desempeño
en la actualidad: la gestión de
Tomorrow's
Professor Listserv, un posting
electrónico bi-semanal sobre educación
superior que es enviado a 14000 suscriptores
de todo el mundo. En esta ocasión,
me dirigí al recién creado
Stanford
University Learning Laboratory
para ver si estaban dispuestos a comprar
una parte de mi tiempo (en forma de beca)
para producir el Listserv bajo su patrocinio.
Ahora
me pagan por leer artículos y libros
que me envían, gratis, editoriales
de toda Norteamérica. Por supuesto,
hago más cosas aparte de leer estos
artículos y libros; también
tengo que decidir qué tipo de información
incluir en el Listserv teniendo en cuenta
su gran diversidad de lectores. También
trabajo conjuntamente con un estudiante
ayudante para que las críticas
y los resúmenes y otros materiales
estén bien preparados para su distribución.
Como
resultado de mis deberes como editor,
he llegado a comprender que las diferentes
disciplinas requieren distintos recursos,
operan bajo restricciones diversas y están
sujetas a estructuras de investigación
y de recompensa diferentes. Asimismo,
mi trabajo me da una visión mucho
más amplia de los asuntos a los
que se tienen que enfrentar las universidades,
no sólo de Norteamérica
sino del mundo en general. Esta mayor
comprensión me ayuda en mi actual
labor de administrador del área
de ciencias e ingeniería, que a
menudo me obliga a comunicarme con los
jefes de departamento y los decanos de
otras facultades. También me ha
permitido extender mi seminario a estudiantes
de todo el campus, no sólo a los
de ciencias e ingeniería.
No
puedo comenzar a describir todos los contactos
que hice fuera de Stanford como resultado
de mi contribución con Listserv.
Desde científicos a educadores,
funcionarios de agencias gubernamentales,
estudiantes de posgrado, investigadores
posdoctorales... he estado expuesto a
docenas de actividades y de individuos
interesantes, algunos de los cuales me
conducirán, sin lugar a dudas,
a todavía más actividades
nuevas.
Tengo muchas más
experiencias en esta línea que
no he podido mencionar. El tema común
que las une es que estos proyectos de
redacción y edición están
relacionados con mis actividades principales
de docencia e investigación. Son
lo que yo denomino "actividades de
gran palanca" que también
me ayudaron a ampliar mis intereses en
los campos de las ciencias y de la educación
superior en sentido amplio.
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