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Vestir a un científico para que tenga éxito: el caso de las mujeres

PETER FISKE

Hace poco publicamos un artículo especial acerca de la ropa que deben comprar los hombres para asistir a una entrevista de trabajo (véase Vestir a un científico para que tenga éxito: El caso de los hombres). Para ello, transformamos a un desaliñado estudiante universitario en un elegante profesional, mientras discutíamos acerca de las distintas opciones de vestimenta posibles a la hora de acudir a una entrevista de trabajo en un entorno profesional. Ahora ha llegado el momento de estudiar una tarea que, en lo que atañe a las mujeres, se vuelve muchísimo más compleja y desalentadora.

Veamos, los hombres lo tienen bastante fácil a la hora de hacerse con un vestuario formal. Las normas en lo que se refiere a los trajes de caballero están bien establecidas y las distintas partes de las que se compone un vestuario formal para hombre están muy claras, son sencillas y perfectamente intercambiables. Los estilos de los trajes de caballero apenas cambian con el tiempo, de ahí que las prendas más clásicas nunca lleguen a estar del todo obsoletas (salvo posiblemente las de la década de los 70). Aún así, a menudo los hombres se las arreglan para meter la pata. Si no me creéis, no tenéis más que ir a una conferencia científica y ver cómo visten algunos. ¡Buf!

Por el contrario, las mujeres científicas se enfrentan a todo un reto cuando se proponen reunir un vestuario formal, pues deben explorar una gama mucho más amplia de estilos, colores y diseños adecuados. Además, las modas en los diseños femeninos cambian a velocidades asombrosas. Por si esto fuera poco, las mujeres también deben tener en cuenta la impresión que causará su ropa en los demás, especialmente en un entorno de predominio masculino como es el de la ciencia. Por desgracia, las mujeres todavía tienen que transmitir y lograr con su vestimenta el doble que los hombres y todo ello por el mismo, o incluso menos, dinero.

De ningún modo me habría atrevido a escribir un artículo como éste yo solo, así que pedí ayuda a la única persona que sé "de buena tinta" que posee una enorme experiencia comprando ropa de mujer; una verdadera amazona de las compras. Me refiero, por supuesto, a... ¡mi esposa, Alison!

Juntos, salimos de compras con nuestra rata de laboratorio de la costa oeste, Jen Nauen.
Jen acaba de terminar su doctorado en biomecánica en Scripps y está a punto de comenzar su investigación posdoctoral en la Universidad de California, en Irvine. Tiene alguna experiencia laboral, que adquirió en la Agencia para la Protección del Medioambiente (EPA) y en el museo de ciencias, por lo que está familiarizada con la vestimenta formal. Su objetivo: encontrar un conjunto con estilo y, a la vez, versátil, que resulte apropiado tanto en una conferencia científica como en un entorno de trabajo más informal o en una entrevista para un puesto académico; en otras palabras, el traje ideal.

Cuando Jen se reunió con nosotros, vestía el típico "uniforme" de estudiante de Scripps: camiseta de manga corta, pantalones cortos y sandalias. ¡Qué adorables son las escuelas del sur de California!

Sin embargo, puesto que íbamos a comprar ropa formal, también se trajo unas bailarinas (traducción para los chicos: tipo de zapato). Cuando se va de compras, resulta bastante útil llevar puesta ropa o complementos similares a los que se pretenden comprar, especialmente los zapatos.

Al igual que en el caso de los hombres, lo principal en la vestimenta formal tradicional de las mujeres es la chaqueta. Sin embargo, las mujeres disponen de una mayor variedad de opciones, estilos y combinaciones posibles. Esto puede ser tanto una bendición como una maldición. Sin embargo, el conjunto ideal está ahí fuera, en alguna parte... tan sólo hay que buscarlo bien. Así que, Alison y yo pasamos 5 horas de compras con Jen (mi búsqueda de un traje de caballero para la versión masculina del artículo fue mucho más corta, más "cazar" y menos "recolectar").

Primer paso: el traje de entrevistas

La vestimenta formal más tradicional y también la más segura para una entrevista es, en realidad, la misma que para un hombre: un sencillo traje color azul. Es una buena elección como "primer traje". Por ejemplo, si necesitas un traje para una entrevista, pero prefieres esperar a conseguir un trabajo para comprar el resto del vestuario porque te hace falta el dinero, lo que necesitas es un traje azul.

Busca uno que puedas ponerte en cualquier época del año -de seda o lana fina- por si tardas algún tiempo en encontrar el trabajo de tus sueños.

Sin embargo, incluso dentro de esta estrecha categoría se pueden encontrar una amplia gama de cortes y estilos: de chaqueta recta, cruzada, con cuello de chal e, incluso, sin ningún tipo de solapa. Si no estás segura de cuál de ellos te sienta mejor, prueba todos los estilos que encuentres. Yo me quedé asombrado de la cantidad de estilos que hay y de lo diferentes que parecían una vez puestos (fíjate en la discusión a continuación).

Jen se probó varias versiones del traje azul. Una falda ajustada que se va estrechando gradualmente desde la cadera hasta el dobladillo suele sentar bien a muchas mujeres. Llegados a este punto, lo principal es encontrar algo que te guste y con lo que estés cómoda. Lo último que querrías es distraerte durante la entrevista por culpa de tu ropa.

Largo de la falda: busca la que te siente bien. Justo por encima de la rodilla suele favorecer a la mayoría de las mujeres y no resulta demasiado corta. Para comprobar si una falda es "demasiado corta", siéntate y prueba a cruzar y descruzar las piernas unas cuantas veces. No compres una falda que te obligue a retocarla cada vez que te sientes; no creo que quieras parecerte al Capitán Picard, que tiraba continuamente de su uniforme. Tampoco te interesa llevar nada que pueda ser considerado una minifalda, independientemente de cómo sean tus piernas. Si, por el contrario, prefieres llevar faldas largas, también resultan bastante formales y pueden llegar a sentar muy bien.

Ahora que ya tienes traje, ¿cuál es el siguiente paso? Tanto mi mujer como Jen son grandes partidarias de una simple camiseta de punto, aunque hay camisetas preciosas de marcas más caras y de mejor calidad. También pueden ser de seda, pero resultan un poco anticuadas. Las camisetas de punto vienen de todos los colores y la típica pregunta de si "es mejor llevar el cuello por dentro o por fuera de la chaqueta" es indiferente.

Para la entrevista, ponte una camiseta de punto o una blusa de color blanco. Nadie odia el blanco. A Jen le quedaba genial un traje azul con una camiseta de punto blanca, impecable, sin adornos ni distracciones, sólo trabajo.

Manteniendo la línea de la neutralidad, no enfoques tu entrevista como una cuestión de estilo personal. Lo que quieres es que el entrevistador se fije en tus cualidades. Además, te interesa ser lo suficientemente genérico como para que el entrevistador te pueda imaginar en el puesto de trabajo. Estos son algunos de los trucos de Jen y Alison:

- Nada de pendientes largos -cuanto más pequeños, mejor.
- Ningún perfume -es mejor no llevar nada que pueda llegar a molestar o disgustar al entrevistador o, simplemente, producirle alergia.
- Nada de joyas, salvo tu anillo de boda y/o de compromiso.
- Un maletín o un bolso. Los dos sería demasiado.

Recuerda: Estos trucos son para una entrevista de trabajo tradicional. Debes estar al tanto, dentro de lo posible, del entorno de tu entrevista. Obviamente, una empresa de Silicon Valley será mucho más informal que una consultoría de la costa este. En cualquier caso, si no estás segura, ponte el traje azul. Mientras vayas mejor vestida que los que te rodean, no hay problema. Es una muestra de que te tomas en serio la entrevista.

Segundo paso: atuendo de trabajo tradicional

La vestimenta de trabajo tradicional es más de lo mismo, pero en otros colores, además de azul. Puedes optar por un estilo más "personal", como por ejemplo, una camiseta de punto de color claro o una blusa con un estampado a juego.

De hecho, puedes llevar trajes de colores claros si quieres, pero ten en cuenta que los colores que ahora están de moda pueden quedar en poco tiempo obsoletos. De este modo, es más fácil y más barato mantener de actualidad un traje de un color neutro acompañado de alguna prenda de colores claros que un traje verde-lima. Además, le sacarás más partido, pues al no ser llamativo, podrás ponértelo con frecuencia sin que los demás lo perciban (por el contrario, tus compañeros sí que notarán con qué frecuencia te pones el traje verde-lima).

Por ejemplo, el conjunto que más me gustaba para Jen era una chaqueta beige con un pantalón a juego y una camiseta de punto color marfil. El corte de la chaqueta le sentaba muy bien y le daba un aire de competencia y autoridad.

Pantalones: un traje de pantalón, en lugar de una falda es perfectamente válido, aunque menos formal. En general, la falda se considera más elegante que los pantalones.

También apropiado, aunque menos formal que un traje de un solo color, es un traje con la chaqueta de un color o estampada y una falda de otro color que combine con ella.

Jen parecía venir de Harvard con una chaqueta a cuadros y falda negra. Este fue el conjunto que más le gustó a Alison, en parte porque ella daría lo que fuera por una chaqueta como esa.

Entonces Jen dijo algo en lo que yo no había pensado: hay que tener cuidado de no vestir de un modo excesivamente elegante en acontecimientos de tipo científico. Por ejemplo, no ponerse un traje de Armani para dar una conferencia de un tema científico en un ámbito académico, pues te arriesgas a que el público piense que valoras más el estilo que el contenido en sí. Entre algunos científicos existe el tópico de que cierto grado de dejadez en la forma de vestir implica una mayor preocupación por tu trabajo. De ahí se deduce que, si tu aspecto es demasiado bueno, no debes estar trabajando todo lo debido. Por suerte, este esnobismo excéntrico no se da en el resto del mundo, en donde tener una buena imagen es sinónimo de ser competente.

Tercer paso: lo que está bien y lo que no

Busca los estilos que mejor te sienten. Hay muchos tipos de cuerpos con formas y medidas distintas y la vestimenta adecuada varía para cada uno de ellos. Lleva contigo a un amigo de confianza, alguien totalmente sincero, que sepas que no te dejará ir en busca de trabajo con un aspecto ridículo.
A menudo, las diferencias en el corte y en las marcas son muy sutiles y a primera vista inapreciables, pero muy importantes cuando se prueban. Por ejemplo, encontramos dos conjuntos similares, que una vez puestos en Jen parecían muy diferentes.

Una americana roja y una blusa con cuellos con una falda negra no le favorecía mucho. ¿Por qué? La chaqueta era demasiado larga y entubada. Le hacía los hombros y el torso más estrechos y no definía lo suficiente su cintura. Jen parecía estar embutida en la chaqueta.

Cambiamos de tienda y encontramos una americana roja aparentemente igual a la anterior, pero ésta ¡le quedaba perfecta! Como era menos rígida, la podía llevar abierta y definir con un cinturón negro su cintura. En esta ocasión, se podía decir que Jen "llevaba" la chaqueta, en lugar de estar achicada por ella. Esta chaqueta, combinada con unos pantalones de color caqui a los que hacía falta subir el dobladillo, resultaría demasiado informal para una entrevista, pero valdría perfectamente para una reunión informal de trabajo.

Y esto no es más que una pequeña muestra...

Un solo día de compras apenas deja entrever la cantidad de posibilidades que ofrece el vestuario profesional de las mujeres. Hay algunos libros excelentes a la venta que tratan este tema. A mí me gusta The New Profesional Image, de Susan Bixler, una guía práctica bastante amplia acerca de cómo deben vestir, tanto hombres como mujeres, en un entorno profesional. Para más información sobre la moda femenina, podéis consultar el libro Style, de Elsa Klensch.

Romper el estereotipo que hay acerca de los Doctores

Puede que la imagen que se cree alguien de ti al mirar tu currículo y leer "Doctor" junto a tu nombre, no sea muy favorable. Por ello, quizá el motivo principal por el que hay que esforzarse por conseguir una apariencia profesional, sea el de desafiar los estereotipos que tengan sobre ti. Si llegas a una entrevista de trabajo con un aspecto serio y profesional, harás que olviden todos los estereotipos negativos que tengan acerca de los Doctores. El único estereotipo que se mantiene en pie ahora es el de que eres alguien muy brillante. ¡Asegúrate de ese permanece vigente!
¡Buena suerte ahí fuera! y, de parte de todo el equipo de Next Wave y mía, ¡adelante, chicas!

Cómo llegar a dominar la temida entrevista

 

 

 

 

 

 

 

 

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