Cuando se
creó el Programa
de Jóvenes Investigadores en octubre
del pasado año, la EMBO anticipó que entre 30
y 50 científicos formarían parte del programa
en cualquier momento determinado. La decisión
de exceder este número y conceder 56 becas en
la primera convocatoria fue sencilla, según
la Sra. Wallon. La tasa resultante de aceptación
de solicitudes fue del 13%, señala. "Si ésta
fuese inferior, ya no valdría la pena solicitar".
Debido al gran número de científicos excelentes
que solicitaron el premio, se pudo mantener
la calidad de los galardonados, explica Wallon.
Según ésta, el increíble nivel de respuesta
pone de relieve el hecho de que existen muy
pocos programas dirigidos hacia las necesidades
de los científicos europeos que están iniciando
su andadura profesional.
La tasa de
solicitudes, sin precedentes, no fue el único
problema al que la EMBO se tuvo que enfrentar.
La cuantía exacta de la beca era todavía un
tema por resolver. La EMBO desearía que cada
beneficiario obtuviese 15000€ anuales. No obstante,
los premios para los Jóvenes Investigadores
son financiados por organizaciones individuales
dentro del país de cada beneficiario y algunos
países todavía no han aprobado la propuesta.
En el Reino Unido, las organizaciones que forman
parte del programa acordaron una suma de 150.000€
a repartir entre los galardonados. El número
de Jóvenes Investigadores de la primera edición
del premio ubicados en laboratorios británicos
asciende a 14. Sólo se requieren unos simples
cálculos matemáticos para darse cuenta de que
estos podrían percibir menos cantidad de la
acordada. Wallon confía en que las organizaciones
británicas puedan conseguir más dinero y en
que los países que todavía no se han comprometido
queden impresionados con la calidad de los galardonados
y pronto se unan a la causa.
Quizás más
importante que el dinero en efectivo es el prestigio
asociado a esta mención especial. "Muchos [de
los solicitantes escribieron que la referencia
de la EMBO les ayudará a obtener fondos adicionales
de otras instituciones", dice Wallon, especialmente
cuando tienen que competir contra científicos
de reconocido prestigio. Esta es, sin duda,
la opinión de Patrick Cramer, uno de los galardonados.
Regresó de Estados Unidos y se instaló en Alemania
para comenzar su propio laboratorio hace tan
solo 5 semanas. En una etapa tan temprana de
la trayectoria profesional "es difícil tener
algo que mostrar", señala. El premio EMBO es
una "reconocimiento" que puedes obtener al comienzo
de tu trayectoria profesional, una etapa en
la que realmente se necesita.
Para Cramer,
biólogo estructuralista, otro atractivo del
programa era la oportunidad "de permanecer en
contacto con el Laboratorio Europeo de Biología
Molecular. El formar parte de ese espíritu será
excelente". Muchos jóvenes científicos europeos
coinciden claramente en ello. La segunda convocatoria
acaba de cerrarse y la EMBO está considerando
otras 150 nuevas solicitudes, además
de algunas otras de la primera convocatoria,
que quedaron pospuestas para ser consideradas
más a fondo. Se concederán nuevos premios cada
año, siendo la fecha límite de presentación
de solicitudes el día 1 de mayo.