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En
Irlanda, mi trabajo había seguido
siempre una línea estrictamente
teórica, basada en el empleo de
estudios fundamentales como plataformas
para la investigación. Había
llevado a cabo varios análisis
de modelos termodinámicos y progresado
bastante en el desarrollo de nuevos programas
de computación. No obstante, el
trabajo me tenía bastante coaccionada
y pensé que el proyecto podría
beneficiarse grandemente de una estancia
en el extranjero, en un centro consagrado
a la investigación en temas de
automoción.
En búsqueda
de una beca de investigación
Comencé a
investigar las posibilidades de pasar
una temporada en el extranjero. Sabía
que la opción me interesaba pero
no sabía realmente qué esperar
de la experiencia ni tampoco si habría
vacantes en otras universidades. Sin embargo,
mi búsqueda pronto me condujo a
un anuncio online colgado por el grupo
CMT-Motores
Térmicos, perteneciente a la
Universidad Politécnica de Valencia
(España). Estaban buscando a alguien
de mi campo de investigación y
ofreciendo el puesto a través del
Programa de Formación Marie Curie
(Marie Curie Training Site scheme).
Un traslado de este
tipo ofrece muchas ventajas obvias: las
instalaciones de última generación
me permitirían llevar a cabo pruebas
de motor del más alto nivel; mi
exposición a diferentes métodos
de investigación mejorarían
mis propias destrezas investigadoras;
surgirían nuevos desafíos...
Me agradaba enormemente la idea de trabajar
como parte de un grupo de investigación
conocido y de interactuar con los demás
miembros del equipo.
Afortunadamente,
mi supervisor, el Dr. David J. Timoney,
me apoyó mucho y reconoció
el valor añadido que aportaría
a mi currículum, cara mi progresión
profesional, mi participación en
un programa de formación Marie
Curie. Así que, con su bendición,
me decidí a solicitar la beca.
El proceso de solicitud
fue muy rápido. Cinco meses, como
mucho, después de haber enviado
el primer correo electrónico, recibí
confirmación de que había
sido seleccionada para el Programa y que
comenzaría a disfrutar de mi beca
tan solo tres meses después, en
septiembre del 2002. ¡Estaba contentísima!
En ese momento, acababa
de completar el primero de los cuatro
años de mi programa de Doctorado.
En retrospectiva, recomendaría
esperar a haber avanzado un poco más
en la investigación antes de solicitar
una beca de investigación en otro
centro. De este modo, se tienen más
conocimientos de base sobre la materia
en cuestión y se le puede sacar
el máximo rendimiento a la beca
desde el primer día. En mi caso,
dediqué todo el primer mes a ampliar
mi base sobre los planteamientos y enfoques
empleados por el grupo CMT, en los que
todavía no estaba instruida. La
duración total de mi programa de
Doctorado no se alargó debido a
mi estancia en España - si tal,
el hecho de que pudiese utilizar equipos
en perfectas condiciones supuso que pudiese
llevar a cabo una parte del trabajo de
investigación mucho más
rápido que si estuviese en mi universidad
de Dublín.
El programa de becas
sí que complicó, por otra
parte, la financiación de mi investigación.
Me auto-financié el primer año
de investigación, trabajando como
demostradora de investigación (mi
puesto exacto era el de research demonstrator)
en los laboratorios de la universidad.
Sin embargo, en septiembre de 2002, se
suponía que iba a comenzar a recibir
financiación estatal bajo el Plan
Nacional de Desarrollo. Como la beca Marie
Curie venía con su propia financiación,
traté de posponer doce meses la
fecha de inicio de esta beca gubernamental,
pero por razones burocráticas,
me fue imposible hacerlo, y conseguí
únicamente que se pospusiese un
periodo de seis meses. Este hecho no tendrá
efectos a largo plazo en cuanto a que
la cantidad que llegue a mis manos va
a ser la misma, pero simplemente se me
hará efectiva durante un periodo
de seis meses anterior a lo originalmente
previsto.
Mi traslado a
España
A pesar de que la
perspectiva de trasladarme a España
sin conocimientos de español me
imponía bastante, no me resultó
demasiado difícil instalarme en
Valencia. Los asuntos burocráticos
siempre llevan su tiempo, así que
pasé una semana en la ciudad unos
meses antes del comienzo de la beca. Este
viaje relámpago fue de enorme utilidad,
ya que encontré un lugar para vivir
y entregué toda la documentación
necesaria para obtener mi permiso de residencia.
Así, cuando llegué con todas
mis maletas, meses más tarde, ya
tenía todo lo que necesitaba y
pude abrir una cuenta bancaria de forma
inmediata. Esto también fue pan
comido, gracias a un compañero
de trabajo valenciano, que hablaba inglés,
y me acompañó y explicó
al empleado qué era lo que exactamente
necesitaba... A partir de ese día,
cada vez que iba al banco, los empleados
comentaban mis mejorías en mi manejo
del español...
Por supuesto, no
fingiré que me atrajo la idea de
trasladarme a España solamente
por todo lo que pudiese avanzar en mi
tesis doctoral. El programa de formación
Marie Curie ofrece una oportunidad única
para la inmersión plena en otra
cultura, y a eso le acompaña la
adquisición de muchas nuevas habilidades,
tanto profesionales como personales. El
tener que viajar sola tanto me emocionaba
como me asustaba, pero nunca podría
haber imaginado la aventura que allí
me esperaba.
En mi "nueva
universidad"
Apenas llegué
a España, todas las esferas de
mi vida se vieron irrumpidas por nuevos
desafíos. Pronto me incorporé
a la vida investigadora del centro y,
así, me vi lanzada a un mundo de
nuevos procedimientos y técnicas
experimentales. Tanto fue así,
que en mi primera semana ya participaba,
en los laboratorios, en pruebas de motor
del más alto nivel.
Pronto se abrió
ante mí una nueva red de apoyo
a la investigación, que brotó
del grupo de investigadores especializados
en el mismo tema que el mío. Gané
exposición a nuevas prácticas
experimentales y a varios métodos
de análisis de datos de alto volumen.
También se me presentaron nuevas
vías investigadoras, en direcciones
que hasta la fecha nunca había
considerado, y nuevas metas y objetivos
siempre a mi alcance ya que disponía
de los recursos necesarios para ponerlos
en práctica. Creo que la experiencia
elevó el nivel de mis expectativas
en torno a mi proyecto. La tesina que
salga de él será, sin duda,
más completa y abarcadora gracias
a esta oportunidad investigadora que se
me brindó.
Otro rasgo interesante
de mi estancia en el grupo CMT fue el
hecho de que me expuso al área
de la investigación aplicada a
la empresa y me dio la oportunidad de
unir todo ello a la investigación
fundamental que estaba desarrollando en
Dublín. Aprendí a utilizar
herramientas de valor inestimable para
integrar ambas vertientes de la investigación,
herramientas que no sólo me consta
que me serán de enorme utilidad
en el futuro, sino que también
beneficiaron enormemente mi proyecto.
Desarrollé un modelo genérico
para la predicción de emisiones
basado en principios termodinámicos
(investigación fundamental), pero
empleando constantes empíricas
para garantizar la validez de su aplicación
a motores diferentes (investigación
aplicada). Originalmente, mi proyecto
de tesis no tenía este enfoque
práctico, que, en conjunto, considero
que ha enriquecido considerablemente mi
investigación.
Por supuesto, mi
aventura española no sólo
fue académica. Los españoles
son como su clima: cálidos y soleados.
Fui arropada desde mi llegada y nunca
me faltaron invitaciones a cenas, salidas
al cine o a tomar algo... lo que fuese.
En los fines de semana era habitual que
hiciésemos excursiones a otras
ciudades o al campo. Incluso acabó
atrayéndome el deporte nacional
y me vi yendo al estadio de fútbol
en más de una ocasión...
Hice algunos muy buenos amigos y aprendí
muchísimo de todos ellos.
Una estancia de doce
meses en otro país enseña
a uno un sinfín de lecciones diferentes,
desde aprender un nuevo idioma a un mayor
auto-conocimiento. En este sentido, dejando
a un lado todas las oportunidades académicas
que brinda, el programa de becas Marie
Curie no tiene par. Siento que he crecido
y que tengo una mayor confianza en mí
misma y que soy más abierta de
miras y capaz como resultado de mi estancia
en España.
Mi proyecto también
es ahora mucho más rico. Abarca
campos y aspectos que antes no veía
porque no estaban a mi alcance. Puedo
aplicar técnicas recién
aprendidas a los análisis que llevo
a cabo. Además, sigo colaborando
con el equipo de investigadores españoles,
manteniendo así un vínculo
que ya existe entre nuestras dos universidades
que estoy segura continuará en
los años venideros. Estoy segura
de que de este modo aumentarán
los intercambios de estudiantes entre
Dublín y Valencia y, a su vez,
la movilidad de los investigadores.
El programa
de becas Marie Curie me ofreció
una experiencia fantástica, tanto
desde el punto de vista investigador,
en la medida en que me permitió
avanzar considerablemente en mi proyecto,
como desde el personal: son tantos los
recuerdos que hoy por hoy guardo de esta
etapa... ¿Está considerando
la posibilidad de solicitar estas becas?
No lo dude; aprenderá más
de lo que jamás habrá imaginado.
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