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El Feng Shui del laboratorio: tu castillo científico

VID MOHAN-RAM
ESTADOS UNIDOS

"Lo más importante es que logres que tu laboratorio sea un lugar en el que sucedan cosas".
--Sharon Milgram, profesora adjunta, Universidad de Carolina del Norte


Para el investigador, el laboratorio viene a ser como un castillo científico: torre de investigación, experticia y ambición. Y aunque no dudo de que puedas llegar a ser la próxima sensación en el campo de la ciencia, algo está claro: para poder llevar a cabo una investigación alucinante necesitarás un laboratorio alucinante. La creación, ladrillo a ladrillo, de ese bastión de excelencia, puede ser todo un reto. Un modo de alcanzar el éxito es asegurarse de que tu laboratorio se apoya en cimientos sólidos, y para ello, necesitarás colocar cada ladrillo en su sitio antes de aterrizar en tu nuevo trabajo.

El día que comienzas a hacer planes sobre tu laboratorio marca un hito significativo en el camino hacia tu independencia científica. Si esperas a haber ocupado tu santuario científico para definir tus necesidades, habrás perdido tu tiempo enormemente, y antes de que te des cuenta, el apoyo que hasta el momento te brindaba tu departamento comenzará a agotarse y empezará tu lucha por la financiación. Es esencial que gestiones tu tiempo con efectividad y eficiencia. Prepárate para una salida triunfal comenzando a colocar los cimientos de tu proyecto en tu última etapa como investigador posdoctoral: empieza a diseñar tus experimentos más inmediatos además de aquellos en los que te centrarás en un periodo de cinco años, decide cómo invertirás tus primeros fondos y recuerda no descuidar jamás los puentes: la comunicación y la creación de redes de contactos son siempre esenciales.

Dicho esto, ¿qué puedes hacer para asegurarte el éxito total?

Planifica tus proyectos

"Creo que debes preguntarte: ¿Cuál es el primer proyecto en el que me quiero centrar? ¿Y qué necesito para ponerlo en práctica?", afirma la neurogeneticista Fuki Hisama, profesora adjunta de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale.
Hisama, que hace malabarismos para compaginar la investigación con sus obligaciones clínicas, está de acuerdo en que la planificación temprana es clave para que la puesta en marcha de un laboratorio sea exitosa. "Lo mejor es confeccionar un listado de recursos con antelación a tu llegada a tu nuevo laboratorio ", señala. "Escribe todo lo que vas utilizando en tu día a día". Si en tu nuevo laboratorio vas a manejar animales, muestras humanas o radiación, obtén los permisos y las licencias institucionales necesarias antes de tiempo, siempre que sea posible. Si no lo haces, tu investigación languidecerá, por muy moderno que sea el laboratorio al que te vas a incorporar. Elabora una lista con el material y los suministros que vas a requerir y clasifica los artículos en función de si son muy caros o de si son esenciales para el funcionamiento del laboratorio, aconseja Hisama. Hacer esto te ayudará a jerarquizar tus inversiones, explica.



En las dos o tres semanas posteriores a tu aceptación de un puesto, deberás:

1. Generar una lista de recursos y materiales necesarios, en función de tus prioridades.
2. Obtener información sobre promociones y descuentos asociados a la puesta en marcha de laboratorios.
3. Comenzar a trabajar con el proyecto de base de tu futuro laboratorio.
4. Obtener una dirección de email de tu nuevo departamento e incluirla en los grupos de email.
5. Encargar reactivos "secos" que no necesitan condiciones especiales de almacenamiento.
6. Averiguar cuáles son los establecimientos locales de aparatos eléctricos en los que tiene cuentas tu Departamento.
7. Solicitar una tarjeta de crédito a nombre de tu Departamento.
8. Presentarte a los responsables de finanzas y nuevas adquisiciones de tu Departamento.
9. Observar tu laboratorio actual y anotar lo que te gusta de él y lo que no.
10. Contarle algunas de tus ambiciones a tu jefe actual - si es posible, establece formas de colaboración y facilita tu transición.

No olvides nunca, no obstante, que la creación de una "misión" para tu laboratorio requiere mucho tacto por tu parte: no te interesa competir con tu jefe actual y tampoco que se deterioré tu relación con él. "Todo investigador posdoctoral debe tener, al menos, dos proyectos: uno para llevarse puesto, allá donde fuere, y otro para dejar en manos de su supervisor", sugiere Yuji Mishina, Director del Grupo de Biología Molecular del Desarrollo del Instituto Nacional de Salud Medioambiental de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE.UU.

Ahorrar dinero

Cuando estés visitando diferentes Departamentos, aprovecha para hacer preguntas acerca de recursos institucionales específicos: se puede ahorrar muchísimo compartiendo instrumentos que ya se tienen. "Durante mi entrevista, anoté compartiendo instrumentos que ya se tienen. "Durante mi entrevista, anoté qué materiales estaban ya disponibles en la Universidad y en el Departamento", señala Paul Gratzer, ingeniero de Biomedicina que recientemente solicitó una plaza de profesor adjunto en la Dalhousie University en Nova Scotia (Canadá). Tras haber recibido la buena noticia de que había sido contratado, Gratzer estaba en una mejor posición a la hora de presupuestar y jerarquizar sus objetivos porque sabía "con qué material podía contar y qué material podía utilizar mediante colaboraciones varias".
"La gente estaba dispuesta a darme material, ¡sólo tenía que pedirlo!", exclama Greg Kelly, zoólogo de la Universidad de Western Ontario, que de este modo consiguió, entre otras cosas, dos centrifugadores. "No tuve que solicitar el material formalmente", señala. "Se da por supuesto que vas a formar parte del Departamento y todo el mundo está siempre dispuesto a echarte una mano". Sharon Milgram, profesora adjunta de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), en Chapel Hill, también adoptó esta estrategia y reconoce que "probablemente haya ahorrado unos 100.000 dólares". Gracias a ello, pudo invertir una parte importante de esos primeros fondos en dos instrumentos esenciales: un ultracentrifugador por 30000 dólares y un microscopio de 35000 dólares.
"Una buena regla general: cada investigador necesita invertir unos 10000 dólares al año en suministros generales (filtros, tubos de ensayo, instrumentos de cristal...)", nos revela Todd Primm, que está a punto de ocupar su plaza de profesor adjunto en la Universidad de Texas, El Paso, el próximo mes de julio. "Ahorra dinero usando tu imaginación", añade Hisama. "Puedes encontrar un temporizador de 3 cadenas perfectamente bueno en tiendas tipo RadioShack o Walgreens por mucho menos de lo que te costaría comprarlo en un establecimiento especializado". Y si te lo permite la política de tu institución, puedes ahorrar todavía más comprando equipamiento como refrigeradores o microondas en tiendas de aparatos eléctricos.
A Prim sólo le quedan 12 semanas para ser catapultado al cuerpo docente de la Universidad y ya ha recorrido una parte importante del camino: "Me he puesto en contacto con varias empresas, me he informado acerca de precios y he negociado las importantísimas contratas de servicios". En una línea semejante, Hisama señala que "hace años, creé un fichero que titulé "Futuro laboratorio". En él guardo folletos sobre material, copias de mis protocolos preferidos: un enfoque valiosísimo a la hora de preparar la lista de la compra de tu laboratorio". "Aprende a hacer los pedidos y aprende a saber qué hacer cuando se te estropea alguna parte del equipo: nadie más lo quiere hacer", sugiere Hisama. De este modo, te familiarizarás con el proceso.



Con el fin de clarificar tus objetivos, Todd Primm recomienda esta guía de 6 pasos, útil para cuando hagas la lista de la compra:

1. Reflexiona y pon por escrito todas tus ideas.
2. Escoge aquellas ideas que quieres materializar en experimentos concretos.
3. Ordena tus proyectos en función de los experimentos que te permitan obtener información preliminar con mayor rapidez.
4. Clasifica tu listado.
5. Averigua qué material estará a tu disposición en tu nuevo Departamento.
6. Averigua los números de los pedidos y los precios de las cosas que necesitas.



El conocer las entrañas del proceso de adquisición de nuevo material también tiene otras ventajas. "¡Nadie me explicó jamás la tremenda complejidad de las reglas de juego!", exclama Milgram, que desearía haberse puesto en contacto con un responsable de adquisiciones de la UNC antes de transladarse a la Universidad de Carolina del Norte (UNC). "La UNC tenía una lista de proveedores fijos bajo una serie de contratos estatales y antes de cualquier adquisición requeríamos la aprobación de la Administración de la Universidad además de la de la oficina estatal en Raleigh", explica Milgram. Aunque en ese momento lo ignoraba, a veces pueden necesitarse hasta seis meses hasta que se aprueben las adquisiciones. Por fortuna, Milgram hizo todos sus pedidos con bastante antelación y, cuando llegó a Chapel Hill, "mi laboratorio estaba lleno de cajas listas para desempaquetar" y en dos semanas ya estaba de lleno en sus experimentos.
"Me sentí bien poniéndome tan pronto en acción y fue un gesto que indicó a los alumnos de Doctorado que mi laboratorio estaría pronto a su disposición". Aunque al principio "nada funcionó", "el ponerse rápidamente manos a la obra supone un gran impulso a nivel emocional", explica Milgran. "Lo más importante es que logres que tu laboratorio sea un lugar en el que sucedan cosas". Y sólo podrás ofrecer a los científicos de tu laboratorio experimentos divertidos e interesantes sin dilaciones de ningún tipo si, y lo repito una vez más, en tu etapa posdoctoral dedicas una parte de ti tiempo a pensar en los proyectos que quieres llevar a cabo en tu futuro profesional.

Obtener consejo

Aprovecha el entorno que te rodea en la actualidad para pedir consejos a tus colegas. "Las personas que acaban de instalarse en un nuevo laboratorio son las que mejor te pueden aconsejar: habla con ellas", insiste Kelly. Pregúntales si les ha costado o no aterrizar en su nuevo laboratorio, los obstáculos principales con los que se han topado… Otra buena idea es darte de alta dentro de los grupos temáticos de correo electrónico: el solicitar consejos via email es una forma muy útil de aclarar preocupaciones que pudieses tener antes de entrar en tu nuevo departamento.
Este tipo de tomas de contacto también demuestran que no eres tímido ni introvertido. "Un día recibí un email de alguien que me decía que iba a introvertido. "Un día recibí un email de alguien que me decía que iba a venir a la Universidad, a instalarse en el Departamento de Farmacología", explica Milgran, cuyo laboratorio, en ese momento, ya funcionaba viento en popa. "Nuestra investigación tenía puntos en común y ella me preguntó si podíamos hablar: dedicó su tiempo a encontrar a personas con intereses semejantes y eso me llamó la atención". Esa iniciativa tuvo su recompensa: Milgram, que tiene a más de 12 personas en su laboratorio, está siempre al tanto de estudiantes que pudiesen ser adecuados para el laboratorio de su colega y también comparte reactivos con ella. "Es esencial tener siempre una buena disposición y hablar con tus compañeros", vuelve a subrayar Milgran.
Al final del día, todo se reduce a tu personalidad: "Lo imprescindble es que creas en ti mismo, y esto supone asumir ciertos riesgos", señala Milgran. No todos los profesionales tienen la oportunidad de construir castillos tanto en casa como en el trabajo. Por lo tanto, comienza pronto tu planificación, sé creativo y que no te den miedo los riesgos. Puede que tenga que pasar algún tiempo antes de que encuentres los ladrillos adecuados y que requieras mucho esfuerzo para poner cada uno en su sitio, pero una vez colocados, estarás bien encaminado hacia la construcción del castillo científico de tus sueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

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