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El más terrible de los crímenes: cómo no aniquilar una solicitud de beca

BY VID MOHAN-RAM

 

Como le dijo Miss Fromsett, la seductora editora de suspense y asesinato, al sabueso Phillip Marlowe en el clásico de la década de los cuarenta La dama del lago: "Normalmente, las personas que escriben desconocen los hechos y las personas que conocen los hechos normalmente no saben escribir". Su caracterización de los escritores de suspense podría aplicarse fácilmente a los científicos que preparan solicitudes de beca: conocen los hechos pero tienen dificultades a la hora de escribir y vender sus ideas. En la película, el intento de Marlowe de escribir un crimen fue todo un éxito porque mezcló hechos de la vida real con intriga y estilo: los ingredientes perfectos para un bestseller pero también los elementos imprescindibles en las buenas solicitudes de beca.

El sentarte en tu pupitre y hacer frente a las solicitudes es tan esencial de cara al éxito científico como el enfrentarse a interrogantes experimentales en la mesa de trabajo. En la lucha por conseguir fondos para la investigación, la redacción de la solicitud de beca puede crear o destruir una carrera investigadora, por muy buenas o innovadoras que sean las ideas del científico en cuestión. El competir para obtener una beca es algo que sucede en todas las etapas de las carreras de investigación académica. Deben enfrentarse al proceso tanto el inexperto posgraduado como el luchador investigador posdoctoral, el jubiloso profesor universitario principiante o el investigador experto con mundo. Sin embargo, muchos candidatos tambalean en el mismo, cometiendo errores innecesarios que empañan solicitudes que podrían llegar a tener éxito: las memorias de investigación son demasiado ambiciosas, difusas o incoherentes, por ejemplo. Aprende a tratar estos problemas y tus solicitudes de beca tendrán muchas posibilidades de obtener un resultado favorable.

Cómo obtener experiencia en poco tiempo

Los investigadores posdoctorales y los profesores universitarios principiantes tienen que enfrentarse a enormes desafíos al mismo tiempo que deben tratar de obtener apoyo financiero: entre las dos agencias federales norteamericanas, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la fundación Nacional para la Ciencia (NSF), se llegan a recibir cada año ¡casi 70.000 solicitudes y propuestas de beca! El problema, sin embargo, radica en que el porcentaje de solicitantes que obtiene una beca oscila normalmente entre el 25% y el 33%. ¿Cómo pueden entonces los jóvenes científicos competir en igualdad de condiciones con investigadores de reconocido prestigio sin tener las destrezas necesarias para la redacción de solicitudes que se obtienen con la edad, la trayectoria profesional y la sabiduría que da la experiencia?

Perros jóvenes, nuevos trucos, errores viejos


El primer paso es ser consciente de determinados errores, faltas y descuidos que se cometen una y otra vez en muchas solicitudes para becas de investigación. Los revisores y administradores del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) confeccionaron una tabla que pone de relieve los errores más frecuentes detectados en la fase de revisión de solicitudes. Comentan que los solicitantes no apoyan sus hipótesis o no mencionan cómo van a abordar los obstáculos que pudiesen surgir, por poner un ejemplo. "Proporciona buenos enfoques alternativos y planes de contingencia por si fallan los planteamientos originales", sugieren estos funcionarios. Ponen de manifiesto que algunos solicitantes no explican cómo van a analizar los datos ni cómo interpretarán los resultados. Otros proyectos de investigación son poco convincentes a la hora de describir por qué, para empezar, se quieren realizar los estudios en cuestión. "Debes describir de qué modo la investigación propuesta está encaminada a solventar una laguna o un área problemática", se nos informa en esta guía de problemas habituales.

Una buena comprensión de la literatura científica es crucial para validar nuevas ideas pero algunos aspirantes a becas rehuyen incluir en sus solicitudes logros relevantes de otros grupos de investigación. "¡A los revisores no les gusta ver que sus publicaciones más importantes están siendo ignoradas!", exclama la guía del NIAID. "Impresiona a los revisores con un conocimiento actualizado de tu campo ... y haz referencia a trabajos realizados por tu laboratorio y por tus competidores."

"Sé claro, sé organizado, sé detallado", afirma Cheryl New, presidenta de Polaris, una empresa de consultoría de becas. "Evita tecnicismos; di lo que quieras expresar utilizando un lenguaje claro y sencillo". La Sra. New, junto a su marido James Quick, dirige seminarios para aspirantes a becas por todo el país. "Debes proporcionar suficientes detalles de tal forma que el lector pueda ver con claridad cómo pretendes llevar a cabo tu investigación". "Las burdas generalizaciones", señala New, constituyen "la más dulce de las muertes" cuando se aspira a una beca.

Los títulos de los proyectos: las mieles del éxito

"Muchas personas creen que el título no es demasiado importante: este es un error grave", afirma Liane Reif-Lehrer, antiguo miembro de la sección de estudios del NIH, que actualmente dirige seminarios de redacción de propuestas en universidades y otras organizaciones de EEUU. "Para los revisores, el título de la solicitud es lo que causa la primera impresión". "Haz tu tarea y averigua qué están financiando las diversas instituciones", sugiere. Algunos institutos del NIH están mejor financiados que otros, nos dice Reif-Lehrer, que entregó su primera solicitud para llevar a cabo investigación sobre la retina a mediados de la década de los sesenta. Su tutor sugirió que su título original "Mecanismos de control en las células animales" hubiese hecho que su solicitud fuese cursada por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales, donde existía una gran competencia por unos fondos escasos. Su tutor le mencionó que el recién creado Instituto Nacional del Ojo (NEI) tenía más fondos para financiar proyectos. Modificando el título para mostrar que sus estudios tenían que ver con "los ojos", su solicitud fue conducida al NEI y obtuvo financiación. Los funcionarios a veces se fijan en los títulos a la hora de clasificar las solicitudes por áreas de estudio, comenta. Los títulos que definen un proyecto con claridad y precisión, ayudan a estos profesionales a redirigir cada solicitud al panel de revisión más apropiado.

"Los títulos de los proyectos deben ser ingeniosos pero no cursis", afirman New y Quick en su libro The Grantseeker´s Toolkit ("El kit de herramientas del buscador de becas"). "El lector recuerda con más facilidad un título de proyecto con un giro o acrónimo inteligente", revelan. Klaus Nuesslein, un nuevo profesor ayudante de la Universidad de Massachusetts, Amherst, coincide en que el título debe "estimular el pensamiento y llamar la atención".

"El título es el resumen total de la propuesta y deberá abrir un cajón en la mente del lector", afirma Nuesslein, dentro del cual se guardarán las hipótesis e ideas. "Yo repito todas las palabras del título en los diferentes puntos que trato a lo largo del texto", explica. "De este modo, las hipótesis resultan familiares" y el lector siempre retoma las ideas del título, dice. Nuesslein recela de propuestas que ha leído en las que el título se presenta como una pregunta. A pesar de que este estilo puede despertar el interés del lector, en ocasiones "¡la propuesta no responde la pregunta!".

"Llama por teléfono al encargado del programa y averigua cuáles son las áreas en las que la institución está más interesada", recomienda Reif-Lehrer. "A continuación, estudia si existe un modo realista de adaptar tu proyecto y su título a estos temas". Reif-Lehrer añade que el arte de ser un buen solicitante de becas tiene, por encima del hecho de ser o no un buen científico, "mucho que ver con la comprensión de la psicología de los revisores de las solicitudes".

"Muy buen título", susurró la esbelta Miss Fromsett mientras le daba vueltas a la historia de semi-ficción policiaca centrada en un mundo marginal escrita por Marlowe Si muriese antes de vivir: el título selló el trato y le valió un contrato de publicación por 500 dólares. En el mundo académico, el título de la solicitud de beca constituye el primer paso para obtener esos fondos tan necesarios para la investigación. Si está bien escrita, ¡tu propuesta podrá incluso convertirse en un clásico universal!

Continuará...

En la próxima entrega de "Cómo no aniquilar una solicitud de beca" cambiaremos nuestro enfoque hacia lo abstracto: características de las buenas solicitudes y consejos y sugerencias para mejorarlas.


 

 

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