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El sentarte en tu pupitre
y hacer frente a las solicitudes es tan
esencial de cara al éxito científico
como el enfrentarse a interrogantes experimentales
en la mesa de trabajo. En la lucha por conseguir
fondos para la investigación, la
redacción de la solicitud de beca
puede crear o destruir una carrera investigadora,
por muy buenas o innovadoras que sean las
ideas del científico en cuestión.
El competir para obtener una beca es algo
que sucede en todas las etapas de las carreras
de investigación académica.
Deben enfrentarse al proceso tanto el inexperto
posgraduado como el luchador investigador
posdoctoral, el jubiloso profesor universitario
principiante o el investigador experto con
mundo. Sin embargo, muchos candidatos tambalean
en el mismo, cometiendo errores innecesarios
que empañan solicitudes que podrían
llegar a tener éxito: las memorias
de investigación son demasiado ambiciosas,
difusas o incoherentes, por ejemplo. Aprende
a tratar estos problemas y tus solicitudes
de beca tendrán muchas posibilidades
de obtener un resultado favorable.
Cómo
obtener experiencia en poco tiempo
Los investigadores
posdoctorales y los profesores universitarios
principiantes tienen que enfrentarse a enormes
desafíos al mismo tiempo que deben
tratar de obtener apoyo financiero: entre
las dos agencias federales norteamericanas,
los Institutos Nacionales de Salud (NIH)
y la fundación Nacional para la Ciencia
(NSF), se llegan a recibir cada año
¡casi 70.000 solicitudes y propuestas
de beca! El problema, sin embargo, radica
en que el porcentaje de solicitantes que
obtiene una beca oscila normalmente entre
el 25% y el 33%. ¿Cómo pueden
entonces los jóvenes científicos
competir en igualdad de condiciones con
investigadores de reconocido prestigio sin
tener las destrezas necesarias para la redacción
de solicitudes que se obtienen con la edad,
la trayectoria profesional y la sabiduría
que da la experiencia?
Perros jóvenes,
nuevos trucos, errores viejos
El primer paso es ser consciente de determinados
errores, faltas y descuidos que se cometen
una y otra vez en muchas solicitudes para
becas de investigación. Los revisores
y administradores del Instituto Nacional
de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID)
confeccionaron una tabla que pone de relieve
los errores más frecuentes detectados
en la fase de revisión de solicitudes.
Comentan que los solicitantes no apoyan
sus hipótesis o no mencionan cómo
van a abordar los obstáculos que
pudiesen surgir, por poner un ejemplo. "Proporciona
buenos enfoques alternativos y planes de
contingencia por si fallan los planteamientos
originales", sugieren estos funcionarios.
Ponen de manifiesto que algunos solicitantes
no explican cómo van a analizar los
datos ni cómo interpretarán
los resultados. Otros proyectos de investigación
son poco convincentes a la hora de describir
por qué, para empezar, se quieren
realizar los estudios en cuestión.
"Debes describir de qué modo
la investigación propuesta está
encaminada a solventar una laguna o un área
problemática", se nos informa
en esta guía de problemas habituales.
Una buena comprensión de la literatura
científica es crucial para validar
nuevas ideas pero algunos aspirantes a becas
rehuyen incluir en sus solicitudes logros
relevantes de otros grupos de investigación.
"¡A los revisores no les gusta
ver que sus publicaciones más importantes
están siendo ignoradas!", exclama
la guía del NIAID. "Impresiona
a los revisores con un conocimiento actualizado
de tu campo ... y haz referencia a trabajos
realizados por tu laboratorio y por tus
competidores."
"Sé claro, sé organizado,
sé detallado", afirma Cheryl
New, presidenta de Polaris, una empresa
de consultoría de becas. "Evita
tecnicismos; di lo que quieras expresar
utilizando un lenguaje claro y sencillo".
La Sra. New, junto a su marido James Quick,
dirige seminarios para aspirantes a becas
por todo el país. "Debes proporcionar
suficientes detalles de tal forma que el
lector pueda ver con claridad cómo
pretendes llevar a cabo tu investigación".
"Las burdas generalizaciones",
señala New, constituyen "la
más dulce de las muertes" cuando
se aspira a una beca.
Los
títulos de los proyectos: las mieles
del éxito
"Muchas personas creen que el título
no es demasiado importante: este es un error
grave", afirma Liane Reif-Lehrer, antiguo
miembro de la sección de estudios
del NIH, que actualmente dirige seminarios
de redacción de propuestas en universidades
y otras organizaciones de EEUU. "Para
los revisores, el título de la solicitud
es lo que causa la primera impresión".
"Haz tu tarea y averigua qué
están financiando las diversas instituciones",
sugiere. Algunos institutos del NIH están
mejor financiados que otros, nos dice Reif-Lehrer,
que entregó su primera solicitud
para llevar a cabo investigación
sobre la retina a mediados de la década
de los sesenta. Su tutor sugirió
que su título original "Mecanismos
de control en las células animales"
hubiese hecho que su solicitud fuese cursada
por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas
Generales, donde existía una gran
competencia por unos fondos escasos. Su
tutor le mencionó que el recién
creado Instituto Nacional del Ojo (NEI)
tenía más fondos para financiar
proyectos. Modificando el título
para mostrar que sus estudios tenían
que ver con "los ojos", su solicitud
fue conducida al NEI y obtuvo financiación.
Los funcionarios a veces se fijan en los
títulos a la hora de clasificar las
solicitudes por áreas de estudio,
comenta. Los títulos que definen
un proyecto con claridad y precisión,
ayudan a estos profesionales a redirigir
cada solicitud al panel de revisión
más apropiado.
"Los títulos de los proyectos
deben ser ingeniosos pero no cursis",
afirman New y Quick en su libro The Grantseeker´s
Toolkit ("El kit de herramientas del
buscador de becas"). "El lector
recuerda con más facilidad un título
de proyecto con un giro o acrónimo
inteligente", revelan. Klaus Nuesslein,
un nuevo profesor ayudante de la Universidad
de Massachusetts, Amherst, coincide en que
el título debe "estimular el
pensamiento y llamar la atención".
"El título es el resumen total
de la propuesta y deberá abrir un
cajón en la mente del lector",
afirma Nuesslein, dentro del cual se guardarán
las hipótesis e ideas. "Yo repito
todas las palabras del título en
los diferentes puntos que trato a lo largo
del texto", explica. "De este
modo, las hipótesis resultan familiares"
y el lector siempre retoma las ideas del
título, dice. Nuesslein recela de
propuestas que ha leído en las que
el título se presenta como una pregunta.
A pesar de que este estilo puede despertar
el interés del lector, en ocasiones
"¡la propuesta no responde la
pregunta!".
"Llama por teléfono al encargado
del programa y averigua cuáles son
las áreas en las que la institución
está más interesada",
recomienda Reif-Lehrer. "A continuación,
estudia si existe un modo realista de adaptar
tu proyecto y su título a estos temas".
Reif-Lehrer añade que el arte de
ser un buen solicitante de becas tiene,
por encima del hecho de ser o no un buen
científico, "mucho que ver con
la comprensión de la psicología
de los revisores de las solicitudes".
"Muy buen título", susurró
la esbelta Miss Fromsett mientras le daba
vueltas a la historia de semi-ficción
policiaca centrada en un mundo marginal
escrita por Marlowe Si muriese antes de
vivir: el título selló el
trato y le valió un contrato de publicación
por 500 dólares. En el mundo académico,
el título de la solicitud de beca
constituye el primer paso para obtener esos
fondos tan necesarios para la investigación.
Si está bien escrita, ¡tu propuesta
podrá incluso convertirse en un clásico
universal!
Continuará...
En la próxima entrega de "Cómo
no aniquilar una solicitud de beca"
cambiaremos nuestro enfoque hacia lo abstracto:
características de las buenas solicitudes
y consejos y sugerencias para mejorarlas.
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