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Centro de Toxinología Aplicada:
el lado más dulce del veneno

ANTONIO CARLOS MARTINS DE CAMARGO

DIRECTOR
CENTRO DE TOXINOLOGÍA APLICADA
BRASIL


Nota del editor: Los compuestos de plomo para la elaboración de nuevos fármacos no siempre requieren una génesis de alta tecnología, nos explica en este artículo el Dr. Antonio Carlos Martins de Camargo. Martins de Camargo nos describe también las actividades formativas y las funciones de transferencia tecnológica del Centro de Toxinología Aplicada, que contribuyen a desarrollar oportunidades laborales en el campo de la investigación farmacéutica en Brasil. Le damos las gracias a Marcia Triunfol, editora de GrantsNet, por su inestimable ayuda en la elaboración de este artículo.
Las serpientes venenosas avasallan a sus presas inyectándoles toxinas - segregadas por sus glándulas de veneno - al torrente sanguíneo, provocando así la parálisis y la muerte de las víctimas. A mediados del siglo pasado, los científicos brasileños Mauricio Rocha e Silva y Sergio Ferreira, junto con el resto de su equipo, proporcionaron al mundo uno de los ejemplos más interesantes de cómo la ciencia puede, efectivamente, darle un uso, y un buen uso, al veneno de serpiente.

En 1949, Rocha e Silva descubrió que la inyección del veneno de la Bothrops jararaca (Bj) en la circulación sanguínea de los mamíferos conduce a la producción, en éstos últimos, de un importante péptido bioactivo hipotensivo denominado bradiquinina, relacionado con el control de la presión sanguínea y con muchos otros procesos fisiológicos y patológicos. Más adelante, en 1965, su alumno y colaborador, Sergio Ferreira, descubrió que el citado veneno no sólo genera la producción de bradiquinina sino también la secreción de péptidos potenciadores de la bradiquinina (PPB). La reacción sinérgica que se produce entre la bradiquinina y los PPBs - que ensalzan enormemente el efecto hipotensivo de la primera - provoca el paro cardiaco en la presa (habitualmente, un pequeño mamífero).

El conocimiento de las características farmacológicas y moleculares de las toxinas de las serpientes no sólo derivó en el descubrimiento de determinadas moléculas endógenas esenciales implicadas en la regulación de la presión sanguínea, sino que también constituyó la base a partir de la cual John Vane (hoy en día, premio Nobel) pudo detectar la enzima angiotensina I-convertidora (conocida por sus siglas en inglés: ACE, de angiotensin I-converting enzyme), que a su vez fue el punto de partida para la creación de un fármaco capaz de tratar la hipertensión humana. Efectivamente, el trabajo con toxinas de la serpiente Bj derivó en el desarrollo del captopril, el primer sitio activo descubierto inhibidor de la ACE, y uno de los fármacos más logrados para el tratamiento de la hipertensión arterial humana. El captopril fue creado por el Instituto Squibb en 1977. Dos años más tarde, David Cushman y Miguel Indetti recibirían el Premio Lasker de Investigación Médica Clínica por su diseño de los inhibidores de la ACE.

Estas averiguaciones proporcionaron los cimientos para la posterior fundación del Centro de Toxinología Aplicada (CAT) en el año 2000. Se trata de una organización investigadora multi-institucional, con sede en el Instituto Butantan de São Paulo (Brasil), consagrada al estudio de las toxinas procedentes de serpientes y otros seres vivos venenosos. El CAT es uno de los diez centros de Investigación, Innovación y Difusión (Centro de Pesquisa, Inovação e Difusão) creados por un programa pionero de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo. El objetivo del citado programa es estimular la investigación, difundir el conocimiento y promover la interacción entre ciencia e industria.

Los inhibidores de la naturaleza

A lo largo de la evolución, las serpientes venenosas se han ido especializando en dañar determinadas funciones vitales de sus presas. El veneno de las serpientes Bothrops o Crotalus, afecta, por ejemplo, al sistema cardiovascular y al tejido nervioso, respectivamente, de las víctimas. Los venenos de las serpientes, no obstante, nunca limitan su acción a una única molécula "diana", esto es, no atrofian una única función fisiológica importante de la presa. Tanto la serpiente Bothrops como la Crotalus producen un conjunto de toxinas (fundamentalmente enzimas y péptidos) que desequilibran los niveles fisiológicos de las hormonas, que alteran la actividad de toda una serie de enzimas, receptores y canales de iones, logrando así revolucionar los sistemas cardiovasculares o nerviosos de sus víctimas. Además, cada toxina se asocia frecuentemente a un número de moléculas altamente homólogas que muestran especificidad hacia la misma "diana". Un buen ejemplo de éstas son las diecisiete moléculas BPP que se encuentran en el veneno de la serpiente Bj, cada una de las cuales exhibe una marcada especificidad de actuación con respecto a los sitios activos de la ACE.

La glándula de veneno de las serpientes puede ser considerada el departamento de I + D de un laboratorio farmacéutico natural, que contribuye a la supervivencia de las especies mutando y seleccionando las toxinas más adecuadas de forma que se pueda garantizar un daño suficientemente importante en el sistema fisiológico de las presas.

Debido a su elevada especificidad de actuación, las toxinas de los venenos de serpiente se han venido utilizando, cada vez más, como instrumentos y prototipos farmacológicos para el desarrollo de fármacos. Mientras que las empresas farmacéuticas invierten millones de dólares en la búsqueda de compuestos farmacológicos mediante un screening intensivo de las bibliotecas químicas, durante millones de años, las serpientes han estado diseñando sus propios fármacos bloqueadores únicamente con la única ayuda de la selección natural.

En general, las toxinas constituyen los principales compuestos que se encuentran en venenos, secreciones y otros componentes de diversas fuentes animales, vegetales y microbiales. Las toxinas pueden emplearse con fines defensivos o para dañar los sistemas nervioso y cardiovascular, provocando coagulación sanguínea y fibrinolisis, migración celular, procesos inflamatorios, parálisis, etc. En el CAT, adoptamos un enfoque multidisciplinar en nuestros estudios de las toxinas humanas. Nuestra investigación se centra en las siguientes áreas: aislamiento y purificación (de toxinas), acción farmacológica, determinación estructural, estudios estructura-función y repercusiones en el ámbito de la biología molecular. Varias instituciones brasileñas están implicadas en esta labor investigadora centralizada en el Instituto Butantan. El CAT también mantiene convenios de colaboración con instituciones de Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y Japón.

La transferencia tecnológica

En Brasil, el diálogo y la cooperación entre el mundo académico y la industria a menudo deja mucho que desear. Hoy por hoy, el desarrollo tecnológico tiene lugar casi exclusivamente en el ámbito de las universidades. Un país puede, si así lo decide, forjar y consolidar su capacidad científica y técnica, pero la madurez de un empeño de esta envergadura exige tiempo y continuidad.

Con el fin de invertir esta situación, el CAT ha establecido un convenio con Coinfar, un consorcio farmacéutico brasileño. De acuerdo con éste, todos los descubrimientos del CAT, ya evaluados con vistas a la obtención de patentes, son transferidos a un departamento de desarrollo de fármacos, en colaboración con Coinfar. Un buen ejemplo de los frutos de este acuerdo de cooperación fue el desarrollo y el testado del primer fármaco patentado del CAT, basado en un conjunto de péptidos antihipertensivos procedentes del veneno de la serpiente Bothrops jararaca. Estuvo a cargo de su elaboración un equipo de unos treinta científicos, que se responsabilizaron de los ensayos clínicos en animales, de los estudios farmacokinéticos y de las pruebas toxicológicas, entre otras tareas. En la actualidad, existen otros fármacos basados en toxinas (que afectan a la coagulación sanguínea, al sistema cardiovascular, a la percepción del dolor y a la inmunodepresión, todos ellos pendientes de ser sometidos a ensayos preclínicos) como resultado del acuerdo entre el CAT y Coinfar.

Para agilizar el proceso de solicitud de patentes, el CAT creó la Agencia de Gestión de Innovación Farmacéutica (AGIF), cuya función es ayudar a los inventores a redactar sus propuestas de patente y a buscar inversores y convenios de cooperación. La AGIF también ofrece cursos sobre propiedad intelectual.

Formación

El objetivo de las actividades educativas del CAT es formar a profesionales altamente cualificados en materias relacionadas con los animales venenosos y sus toxinas, de forma que puedan aplicar sus conocimientos en el desarrollo de nuevos fármacos y/o productos agroquímicos mediante procesos biotecnológicos. Asimismo, dado que creemos que la alfabetización científica es esencial para el desarrollo económico de un país, el CAT se ha implicado activamente, junto con el Instituto Butantan, en un programa de bio-alfabetización en el área de las toxinas que incluye programas de asistencia comunitaria y actividades educativas y culturales. El Museo Biológico del Instituto Butantan, por ejemplo, muestra especimenes, tanto vivos como conservados, a en torno aL medio millón de personas al año. La colección herpetológica contiene unos 60.000 ejemplares y sirve de centro para estudios sobre la distribución, la taxonomía y la evolución de las serpientes.

Junto con el Instituto Butantan, el CAT ofrece un buen repertorio de cursos sobre varias disciplinas a unos 2000 estudiantes al año. Para ello, el CAT cuenta con veintiún investigadores principales y diecinueve investigadores senior, además de con la colaboración de varios profesores invitados que acuden de los más variados rincones del planeta para enseñar algunas áreas especializados. Algunas de las disciplinas que se ofrecen en el CAT son la biología molecular en la toxinología, la biología de las anfibios, animales de laboratorio y vacunas bacterianas, virales y recombinantes.

Las diversas disciplinas se agrupan en función de sus campos de aplicación. Algunos de estos serían, por ejemplo: formación en I+D, prevención de riesgos, la biología de los animales venenosos y sistemática y evolución. Muchas materias se enseñan a distintos niveles: desde para niños y adolescentes y el gran público, a estudiantes de licenciatura y de postgrado, profesores y profesionales. Asimismo, el CAT ha publicado ya varios libros especializados tales como Atlantic Forest Serpents [Las serpientes del Bosque Atlántico] y Ecosystem of Jureia-Itatins [El ecosistema de Juréia-Itatins] 2 .

A través de sus múltiples acuerdos y convenios de cooperación, la iniciativa del CAT ha abierto nuevas oportunidades para la innovación y para los jóvenes científicos interesados en el campo del desarrollo farmacéutico. Cuando el CAT fue creado, hace ya tres años, la industria farmacéutica brasileña era muy escéptica en lo que se refería a la posibilidad de utilizar los conocimientos académicos y el know-how científico y técnico para generar prosperidad e innovación. Hoy, las empresas farmacéuticas que constituyen Coinfar ya han contratado a algunos investigadores y han mostrado su interés en alistar a más jóvenes doctores.

En el CAT confiamos en que nuestros esfuerzos combinados consigan lanzar un nuevo sector de I+D farmacéutico en Brasil.

Referencias:

1. P. Landers, "Drug industries big push into technology falls short", Wall Street Journal Eastern Edition, 24 de febrero 2004, p. A1.
2. O. A. V. Marques and W. Duleba W (eds.), Holos Editora, Ribeirão Preto, SP, Brasil (2004).

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